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lunes, 22 de agosto de 2016

Hijo de la Luna: Capítulo 35

Capítulo 35.

“Tal vez no lo sepas, pero nuestra historia fue, es y será. No lo olvides Jamás. (Parte 2)”



Tokio, Japón.


Minho estaba realmente sorprendido cuando le vio, a fuera de su casa, recargado como si estuviese esperando. ¿Qué hacía aquí? No habían pasado ni si quiera dos semanas desde que se fue de Corea como para tenerle ahí tan pronto.


—Hyung…


Apenas y pronunció esas palabras, Changmin llevó su mirada hasta su persona, con una sonrisa radiante.


—Al fin llegan.


Changmin enfoco su mirada en aquel bulto que Minho cargaba, Yoogeun estaba dormido. Su pequeño niño parecía un angelito con los ojos cerrados.


—Entremos, acostaré a Yoogeun.


Ante las palabras dichas por el menor, Changmin solo se vio en lugar de asentir con la cabeza y luego seguirle. Ayudó a Minho a acostar a Yoogeun, volviendo a reconocer la felicidad que le daba esos pequeños detalles, era como sentirse vivo de nuevo.


—Hyung… ¿Qué haces en Japón?

La pregunta que Minho hiciera no pareció perturbar a Changmin que luego de verificar que su hijo realmente estaba dormido y tranquilo se dignó a contestar.


—Dos cosas.


Minho le miró con confusión. ¿A qué se refería con “dos cosas”?


—Tú y Yoogeun. Y el trabajo, pretendemos poner una sucursal aquí en Japón. Estaba en reuniones con los inversionistas. Y vine yo porque de ese modo podría verles.


El menor solo pudo sonreír con cierta gracia por el comentario y también por la sonrisa iluminada en el rostro de Changmin.


—Se te ve realmente bien. ¿Las cosas en Corea han estado tranquilas?

—He estado tan tranquilo, como nunca. Desde que terminé con Sunhee… Desde que pude hablar contigo sobre Yoogeun, siento una paz que no sentía en años. Aunque no quita de cuenta que mi padre aun quiera asesinarme.

—¿No le ha gustado la idea de terminar con Sunhee?


La pregunta de Minho se escuchó sutil, y luego de ella hubo un pequeño silencio, que al menos, no fue incómodo.


—Pues no. Y ni creo que sea porque él la considere buena, sino más bien por los negocios que mantenemos con su familia.

—Uhmm… ¿Y qué tanto realmente pueden verse afectado? En dado caso, si hablamos de números, los que deberían de estar preocupados es la familia de Sunhee, no la tuya.


Changmin sonrió de medio lado. ¿Cómo podía Minho conocer aquello?


—¿Cómo sabes eso?

—Ahh… El que tú sufras de mala memoria no significa que yo también lo sufra.


La dinámica de la conversación era realmente fluida y suave, con intervalos de miradas curiosas por parte de ambos ante las cosas que se iban diciendo, francamente Minho estaba disfrutando de esa visita, en especial porque era Viernes por la tarde y Junsu se quedaría hasta bien entrada la noche trabajando.


— ¿De verdad no lo recuerdas?


Preguntó Minho, con una sonrisa divertida ante las muecas de curiosidad que su Hyung hacía.


—Siempre conversamos sobre números en la universidad, es gracioso que hayas olvidado aquello, hyung.


Changmin se quedó en silencio, recordando esos momentos mientras estudiaban las inversiones de las empresas familiares, recordó a detalle porque los estudios los hacían juntos, se hacían propuestas para luego presentarlas en sus respectivas empresas, eran momentos muy nerd pero él simplemente los disfrutaba porque era al lado de su mejor amigo.


—Me parece increíble los años que han pasado de eso.

—¿Cierto?

—¿Tan ñoños éramos?

—Muy ñoños, hyung. Son gratos recuerdos. —Musitó Minho.


Choi llevó una última mirada a su hijo antes de prender la lamparita de noche e indicarle con la mirada a Changmin de que mejor salieran de la habitación. Éste hizo caso, pero no salió del lugar sin antes besar la frente de su hijo.


—A veces… No puedo creer que éste angelito sea mi hijo.


Minho sonrió divertido por el comentario de su hyung, y más que nada porque él entendía ese sentimiento tan extraño que estaba embargándole.


—Puedo entenderlo bien. Ya luego será menos difícil.

—¿Se lo diremos? —Preguntó Changmin, cuando ambos estaban saliendo ya de la habitación de Yoogeun.

—¿Deseas que él lo sepa?

—Quiero ser realmente su padre, Minho. Y eso significa que él debe saberlo… Mis padres, todo el mundo tendría que saberlo.

—Hyung exagerado… Pero lo entiendo.

—¿No te agrada la idea?


El menor guardó silencio en lo que caminaba hacia la cocina acompañado por un Shim Changmin que le observaba con preocupación.


—Decirle a Yoogeun que eres su padre y que el resto de mi familia lo sepa, es una cosa. Tus padres… —Hizo una pausa, tomando la tetera para poder calentar agua. —Eso me da miedo… A tus padres los respeto.

—Yoogeun es mi heredero, mis padres deben saberlo.


Minho volteó a verlo, frunciendo el ceño, con esa excusa ni muerto le decía ni al perro que no tenían.


—Ok, ok… escogí mal mis palabras. Pero hablo enserio. Yoogeun es mi heredero, mi hijo y por lo tanto su nieto. No sé cómo va reaccionar mi padre, pero mi madre estará encantada de conocer a Yoogeun y de saber que tiene un nieto tan lindo.

—Bueno… poniéndolo de ese modo…

—Quiero esto, dongsaeng…

Changmin se acercó hasta Minho, rodeando sus hombros con sus propios brazos en lo que apoyaba su frente en la nuca del menor.


—Quiero confesarles a mis padres que el motivo por el cual dejé a Sunhee es que… -Aferró un poco más el agarre, con un Minho nervioso entre sus brazos sin entender muy bien lo que su hyung trataba de decir. —Encontré a mi familia… Te encontré a ti y a Yoogeun.


“Ustedes son mi tesoro ahora.”



*****



Junsu suspiró nuevamente, se quitó los lentes que llevara puesto, masajeando el puente de su nariz, estaba realmente agotado y el dolor de cabeza comenzaba a ser mayor, pero no quería irse a casa, aún era temprano, mañana iba a ser fin de semana y tendría demasiado tiempo, quería cansarse, cansarse y dormir. Él era del tipo de chicos fuertes, o que al menos intentaban aparentar serlo, aunque por dentro fuera solo un niño llorón que buscara refugio.


—Omma… —Musitó en lo que recargaba bien su espalda en el respaldo de la silla. Tal parecía que aunque quisiera seguir trabajando sería realmente imposible, ya ni si quiera estaba entendiendo lo que todo esos papeles comenzaban a decir.


Se levantó de su escritorio con un suspiro bailando en sus labios, llevó su mirada hasta el gran ventanal a su espalda, observando lo linda que estaba la noche y lo grande que se veía la Luna, sonrió con sutileza ante esa imagen, al menos la vista nocturna le animaba un poco. Tomó sus cosas, abrigándose para poder salir del edificio.

Decidió que caminaría un par de cuadras antes de tomar un taxi, necesitaba que ese aire golpeara su rostro, sentir ese aroma húmedo de las plantas, observó su alrededor, todo parecía perfecto y tan limpio. Llevó su mirada hasta el cielo, observando las estrellas que en él estaban, parecía que nada las inmutaba, su dolor no llegaban a ellas, pero ciertamente el verlas le daban un gran consuelo a su persona.

Ya pasado un rato decidió que ya comenzaba a hacer frío para su persona, observó las calles e hizo parar un taxi para que le llevase a casa. Todo el trayecto lo hizo mirando por la ventana, observando una estrella que particularmente se veía más luminosa que el resto, muy cerca de la Luna, sonrió con suavidad, porque de la nada sintió que esa estrella trataba de consolarle.

Llegó a casa con un mejor semblante, el dolor de cabeza no era tan fuerte, así que eso lo tenía tranquilo, solo esperaba poder dormirse pronto y no estar ensoñando estupideces como lo que por general hacía. Entró a casa, llevándose la sorpresa de que Minho y Shim Changmin estaban dormidos sobre el sillón, ambos sentados apoyándose en el otro. Sonrió de manera suave, la imagen en sí, era muy tierna. Se acercó a estos dos con cuidado, no es que quisiera arruinar ese momento, pero ciertamente comenzaba a hacer frío y lo mejor era que se fuesen acostar.


—Ustedes dos… —Musitó despacio, moviendo los hombros de ambos para que pudieran despertar. —Vayan a la cama, hace frío y se pueden enfermar. —La voz de Junsu sonó suave, pero a la vez el tinte de regaño se deslizó por entre sus palabras.


Minho pronto abrió sus ojos, mirando a su alrededor y entendiendo las palabras que su hyung dijera. Con cuidado movió a su hyung para que despertase.


—Hyung… ya es tarde… —Le hizo saber Minho a Changmin cuando éste despertara. Shim solo asintió y se levantó del sillón pretendiéndose irse, aun desorientado, porque realmente había estado durmiendo bien.

—Minho, prepárale una a cama a Changmin ssi, no pretenderás que se vaya a esta hora de la noche, eso sería inapropiado. Yo iré a darme un baño y dormiré.


Minho se levantó en busca de frenar a Junsu jalando uno de sus brazos para que detuviese su paso.


—Estoy más seguro de que no has comido, por favor, dentro de tus planes agrega el que comerás.


Junsu observó a Minho, sin decir palabras para luego voltear su mirada.


—No tengo hambre y es tarde, ve a dormir Minho.

—Hyung…

—Enserio, puedes estar tranquilo, no tengo ganas de comer.

—¿Cómo puedo estar tranquilo con eso? ¡Llevas días comiendo casi nada! Te he tenido que obligar, hyung…


Changmin observó la escena frente a sus ojos, la preocupación bailando en los ojos de su dongsaeng y la tristeza rodeando por completo a Junsu, ese que se notaba más delgado y decaído, si hasta ojeras podía ver bajo sus ojos.


—Ahh… ciertamente tengo hambre, Minho. Pediré una pizza. Calienta agua, por la hora que es será mejor que comamos bebiendo algo caliente.


Choi miró a su hyung, agradeciendo ese gesto, porque de ese modo Junsu se vería obligado a comer.


—Claro… Junsu hyung. Ve a bañarte, iré por ti en un rato para que cenemos.


Junsu soltó un suspiro derrotado, no le gustaba éste tipo de situaciones, no le gustaba preocupar al mundo, no le gustaba la mueca angustiada que ponía Minho cada vez que él se negaba a comer o prefería trabajar horas extras en la empresa. Pero simplemente él no estaba sabiendo el cómo debía manejar la situación.


*****


—¿Qué le sucede a Junsu ssi?


La pregunta de Changmin sonó suave, y preocupada. Minho llevó su mirada hasta su hyung y suspiro.


—Desde que terminó con Yoochun ssi no es el mismo. Siempre ha sido algo serio, pero nunca perdió la alegría en su rostro como ahora.


Minho se sentó al filo de la cama que había tendido para Changmin, masajeó su sien, porque realmente no estaba sabiendo qué hacer con su hyung. Las dos semanas que habían estado compartiendo con su hyung éste oscilaba en dos personalidades, cuando estaba con Yoogeun se mostraba alegre, como si nada lo perturbaba, pero cuando estaba solo, era como si una bruma de intranquilidad le rodeara por completo.


—Hyung siempre ha sido del tipo solitario, no lo niego… pero su sonrisa siempre estuvo ahí, esa calidez… la sensación de paz jamás dejaba de rodearlo.

—Comprendo. Puedo entender lo que dices… —Musitó Changmin hasta que sus ojos se abrieron en sorpresa cuando procesó realmente la información. —Espera… ¿Cómo que Yoochun y Junsu terminaron? ¿Cuándo?


Minho parpadeó confundido al ver que su hyung no sabía aquello. ¿Es que era el único que sabía sobre esa ruptura?


—Oh… Bueno… ellos… —Soltó un suspiro antes de llevar su mirada hasta Changmin. —No sé bien los detalles, hyung… Pero fue para el tiempo que en que Heechul hyung cayó en el hospital.

—De eso ha sido casi dos meses…

—Exacto…

—Yoochun no me dijo nada.

—No entiendo bien lo que pasó, pero… Yoochun ssi terminó con Junsu.

—Ey… espera, espera… ¿El idiota de Yoochun terminó con Junsu? Pero si el idiota estaba imbécil por él.

—Yo no sé bien lo que pasó. Solo sé que Yoochun dejó a Junsu. Hasta hace poco Junsu hyung me confesó que el día que hable con mi hermano ellos dos terminaron todo, definitivamente. Tal parece que Yoochun ssi encontró a alguien más.


Changmin realmente no daba crédito a lo que escuchaba, más que nada porque no podía entender el hecho de que Yoochun haya terminado con Junsu, no cuando siempre lo vio tan “enamorado” de aquel chico Kim. Pero tenía que creerlo, ya que el semblante agotado que el menor mostraba no era para menos. Además… ¿Qué era eso de que Yoochun había encontrado a alguien más? Oh… esa maldita rata tendría que explicarle muchas cosas.


—Hyung…


Changmin volvió su mirada hasta su dongsaeng, ese que justo en ese momento apoyaba su cabeza en su hombro.


— ¿Dime…?

—Cuando vuelva a corea, le diremos a tus padres…


****


Seul, Corea.
Sm Company.


Observó su alrededor, había terminado hace tan solo un poco los trámites que tenía en su poder, últimamente trabajar estaba siendo su mejor plan, ya ni si quiera salir a beber y tontear con alguien le estaba dando la satisfacción de antes, ahora realmente todo era tan vacío, y él no entendía sus propios sentimientos, era ya complicado, no sabía lo que deseaba, lo que buscaba. Antes por lo menos sabía que quería una nueva vida, un amor nuevo y olvidar a esa persona, encontrar a alguien que le ayudara lo suficiente como para olvidar a su gran amor y cuando creyó encontrarle todo se fue abajo, fue extraño, fue como un gatillo que le hizo explotar lastimando a la única persona que viendo cómo era se quedó a su lado y acepto amarle tal cual era.

Junsu era tan místico, no buscaba nada de él, sino a él. No buscaba su dinero, no buscaba lucirlo a nadie, Junsu no necesitaba eso de él, necesitaba a su persona, a Yoochun y él lo arruinó todo con pensamientos y sentimientos del pasado.

Se levantó de su lugar para caminar hasta uno de sus grandes ventanales, apoyando su frente en éste al sentir nuevamente el recuerdo de las palabras que Eli le dijera hace un par de semanas atrás.

Flash Back.


—Tal parece que el destino siempre nos hará hablar de tus sentimientos y promesas sin él cerca.


Yoocheon escuchó esas palabras sin entenderlas del todo, en especial porque el tono de voz que usara Eli fue realmente extraño, fue sutil, aterciopelado, pero de algún modo abrumador.


—Ciertamente no estoy entendiendo… Además… ¿Por qué debería yo hablar con usted?


Eli guardó silencio, mirando fijamente a sus ojos, y se sintió desnudo por completo, aquella mujer parecía leer todos sus pensamientos. La intranquilidad de su corazón fue el detonante para hacer que desviara su mirada de esos azulados ojos.


—Antes eras más de mi gracia… Pero juro que ahora el solo verte me dan ganas de golpear el lindo rostro que mi hijo tanto adora.

     Eli ssi… —Yoocheon intentó detener las palabras que la mujer comenzaba a decir, pero ésta simplemente lo cortó.

     No tengo que saber qué pasa en tu corazón… Pero me gritas con fuerza que no sabes en dónde estás ni qué debes hacer.

     ¿De qué habla?

     De que sabes bien… No debiste dejar ir a Junsu…


Esas palabras lo intranquilizaron, no… No deseaba escuchar esas palabras dichas con tanta normalidad y tranquilidad, no deseaba escuchar de otra persona una verdad que su inconsciente le decía a gritos.

Yoochun se levantó de improviso, mirando con descontento a esa bella dama, no seguiría en ese lugar, no seguiría escuchando sus palabras por más verdad que dijesen éstas. Nadie más tenía derecho, sólo él…


—¿Por qué te levantas sin mi permiso?


Y esas palabras lo molestaron más, él no necesitaba el permiso de esa mujer, él era un hombre mayor, sabía lo que hacía, y si realmente no deseaba tener una relación formal con nadie, pues simplemente no la tendría y no por ello se debía ver en la obligación de ir dando explicaciones.


—Ciertamente, no veo qué deba hablar con usted, Eli ssi. Así que con su permiso, me voy a retirar.


Eli lo miró fijamente, observando al pelinegro avanzar hasta la puerta abrir ésta y salir de la oficina.


—No soy un ser al cual te le puedas negar, Park Yoocheon…


Y apenas dijo aquellas palabras una especie de frío recorrió su espalda, una advertencia que se vio reafirmada cuando intentó abrir: la puerta estaba con seguro y él no era capaz de quitarlo.


—Yo no soy una mujer de obligar a nadie.


Eli se levantó de su lugar y estiro su delgado brazo en dirección al contrario. Yoocheon volteó, observando con cierta resignación a la mujer. Ella hizo una señal de que se acercara y así lo hizo. Se sentó nuevamente en su lugar y ella procedió a hacer lo mismo. El ambiente se sentía distinto, Yoocheon se sentía atrapado, como si algo le debiera a esa mujer, como si realmente le debiera explicaciones y miles de perdón… Pero ¿Por qué?


—Ciertamente el destino puede ser muy cruel, Yoocheon. El mundo depara cosas que ni si quiera podríamos imaginar. Está fuera de mi alcance, y del tuyo también. Yo no te estoy pidiendo nada, ya dejé de hacerlo hace más de cien años… Eres tan impredecible y con un corazón aún más débil de lo que si quiera puedes llegar a concebir. Muchas veces no tienes idea de lo que sientes o por quién lo sientes, siempre es igual.


Yoocheon no dio crédito a lo que estaba escuchando, era como si las verdades comenzaran a golpear en su rostro, era hasta un punto tormentoso, ciertamente sentía como si le debiera tantas explicaciones a esa mujer. Era como si simplemente lo conociera por completo, de la cabeza hasta los pies.


—Estás tan encerrado tratando de entender tu propio dolor, que cuando ya lo entiendes ves que todo tu mundo se ha desvanecido, olvidas que en el camino puedes lastimar, como cualquier humano. Careces de empatía, pero ya no más... Aquí se acabó, ya no puedo entregarte a mi hijo.

—Yo no quiero a su hij…

—Mientes. Porque cada que lo vez, cada que lo recuerdas lo quieres nuevamente a tu lado.


Eli fue dura con sus palabras, porque era madre, porque era una madre que ha tenido que ver a su hijo llorar tantos años, caer en ese amor tantas veces, pero ya no más, ya no dejaría que eso pasara, Junsu era distinto a todos sus hijos porque en todas sus vidas… se vio obligado a perder su ingenuidad de la manera más cruel que el mundo puede deparar, y ella llevaba años y vidas tratando de hacer que eso no suceda, sus mismos hijos mayores habían intentado ayudarla innumerables veces.


—Yo tomé la decisión de no estar más con él. No me he acercado, es más, él ni si quiera está en el país, porque él prefirió irse antes de reprocharme si quiera algo, decidió simplemente aceptar mis palabras y marcharse aún más lejos de mi lado. ¡Fue él quien decidió que todo esto iba a terminar! ¡Es tan difícil de leer! ¡Cuando creí que ya lo conocía él me demuestra que estoy muy lejos de si quiera un esboce de sus sentimientos! ¡NO SABE CUÁNTO ME LASTIMA SABER QUE SE HA IDO!


Eli le miró, sin decir palabras, pues Yoocheon se levantó de improviso cuando gritara las últimas palabras, él mismo se vio impresionado por sus propias palabras. ¿Eso sentía? ¿Dolor por la partida de Junsu? Oh mierda… ¿Qué diablos le sucedía a su corazón?



—Entonces… Ésta vez no lo dejes morir.



Continuará... 

martes, 27 de septiembre de 2011

Capítulo 5: Camino a la verdad (primera parte)





- No estoy seguro… Yunho… Heechul está en peligro –Lee estaba angustiado… su mejor amigo estaba mal, necesitaba de aquel humano… lo sabían.

- ¿Cómo lo encuentro…? –Lee le miró.

- No está en este país, está en Japón –Lee comenzó a darle todos los datos de este hombre –La vida del pequeño depende de que Heechul se mejore lo sabes.

- Yunho debes ir por él… pero debes cuidarte no quiero que Sunha sufra –Yunho asintió –Y también recuerda que pueden estar tras él hay que protegerle. Hablare con los Park y los Shim, ellos también están en peligro.



***



Lee caminaba de un lado a otro en su oficina… él no podía fallarle a todas esas personas, había hecho lo mejor porque ninguno sufriera demasiado pero lo sabía… sabía que los que más habían sufrido eran Junsu y Jaejoong… cuando le había jurado a Heechul y a Sunha que eso jamás ocurriría… pero cómo hacerlo cuando esos malditos tenían en cautiverio a los 4 guardianes primordiales… habían matado a la familia Park y a los Shim. ¡Dios! Y lo sabía… sabía que lo peor aún no ocurría.


Tenía que pensar… porque ya no podría detener por mucho tiempo los instintos de Junsu y Jaejoong…



***



- Yoochun ¿qué te sucede hijo? –La suave voz de su madre lo hizo levantar la mirada.

- Nada madre –sonrió para no preocupar a esa mujer que lo había cuidado y querido desde que llegó a su lado.

- Yoochun… aunque no soy tu madre biológica sé cuándo algo en ti no anda mal –colocó una de sus manos en el hombro de su hijo.  Yoochun la miró y tomo la mano de su madre y beso su torso.

- Cuando sea el momento te lo diré. Ahora es mejor que vayas a descansar. Mañana tienes un viaje muy importante. –La mujer sonrió y beso la frente de su hijo.

- Entonces estaré esperando por ello –La mujer salió de la habitación de su hijo… soltando un pequeño suspiro… porque realmente en todo este tiempo ella realmente por Yoochun siente un cariño especial, como el de una madre hacia su hijo.

- Yoochun se levantó luego de que aquella puerta se cerrara y se dirigió al ventanal de su recamara la imagen de Junsu no salía de sus pensamientos y apretó aquel dije que colgaba de una cadena sobre su cuello… jamás se deshizo de ella, jamás ha dejado de usarlo. Era un objeto preciado… era el recuerdo anhelante de algo o alguien que su mente no le dejaba ver… pero que su corazón le gritaba que jamás le olvidara y que le buscara.



***



Jaejoong notó que Junsu estaba inquieto… su respirar se dificultaba… y se preocupó.


- Junsu… Junsu –Movió al menor intentado despertarlo, pero no lo hacía a modo de respuesta solo obtenía quejidos. Volvió a intentarlo y Junsu abrió con algo de dificultad sus ojos y aquel color… un color que oscilaba en marrón y rojo carmín…


Jaejoong se asustó… recordando que en aquella habitación había un botón de emergencia… lo busco con algo de torpeza por la oscuridad hasta que lo halló y lo apretó. Enseguida Lee y otros personajes llegaron hasta la habitación.


- Maldición –Soltó de pronto Lee –Llévenlo a la sala de emergencias B-50 y suminístrenle una D-24, con sangre del Tipo B –Jaejoong miraba sin comprender y Lee se le acercó -¿Te encuentras bien Jaejoong?

- Estoy bien –Jaejoong parpadeó confundido… Lee se notaba preocupado y afligido - ¿Qué le sucede a Junsu? –Lee solo negó.

- Nada que debas saber aún… ve a dormir. Mañana tienes universidad, te dejaré los papeles de la inasistencia de Junsu, en ese estado dudo que pueda ir por algunos días.

- ¿Tan grave fue? -Lee le miró y Jaejoong comprendió que no debía seguir preguntando, pero estaba preocupado, Junsu era su única familia.

- Jaejoong tranquilo, Junsu estará bien… por ahora ve a dormir. Junsu necesita descansar –Jaejoong asintió… porque de repente se sintió cansado y con sueño, por ellos prefirió hacerle caso al hombre mayor.




***


Universidad de Tokyo.



Changmin miró a todos lados y no lo vio, maldijo por lo bajo, porque la segunda clase que tenían en el día era justamente programación y el imbécil de Junsu no había venido. Estuvo atento a la clase hasta que una idea llegó a su cabeza como rayo…


Esto era motivo suficiente para acercarse a Jaejoong e instablar una conversación con ese chico… y sonrió porque esa idea le agradaba. Jaejoong realmente le atraía e interesaba… quería conocerle mejor, porque su corazón le gritaba que eso estaba bien y por más extraño, por primera vez en la vida quiso hacerle caso a su corazón.


***



Casino, Universidad de Tokio.




- Creí que no vendrías hyung –Jaejoong le miró un momento y suspiró - ¿Estás bien hyung? –Se sentó en la silla que quedaba frente –No luces bien Hyung ¿puedo ayudarte en algo?

- Oh… si Yoochun ah, estoy bien –“Sonrió”

- No te creo… pero si no quieres contarme tendrás tus motivos –sonrió y Jaejoong recién reparo en que la sonrisa de Yoochun le recordaba tanto a las sonrisas de Junsu -¿Hyung? –la voz de Yoochun lo sacó de sus pensamientos tomándole atención -¿Qué sucede?

- Nada lo siento Yoochun ah… es que me acorde de Junsu… -Y su respuesta terminó en un leve susurro. Y Yoochun recién reaccionó Junsu no estaba con Jaejoong…

- Y… -E iba a hablar cuando es interrumpido por otra persona.

- Kim Jaejoong sshi –Reconoció al morocho y vio como el mencionado se tensaba y volteaba a verle.

- ¿Dime? –Era idea de Yoochun o Jaejoong estaba nervioso.

- ¿Dónde está tu amigo, Kim Junsu? –Jaejoong arrugó el entrecejo ¿qué quería el con Junsu?

- ¿Por qué quieres saber? –Changmin inspeccionó la actitud de Jaejoong y de pronto se sintió enfadado porque no podía dilucidar si el entrecejo arrugado de Jaejoong se debía a celos o simple protección y al mismo tiempo esas misma duda se acentuaba en el cerebro del pelinegro y Yoochun no entendía por qué de pronto la idea de que Jaejoong y Junsu fuesen más que amigo le molestaba…


Sí, le molestaba la idea de que tal vez el corazón rubio estuviese ocupado por alguien más.


- Porque soy su compañero de grupo y él tenía el trabajo que se tiene que presentar hoy –Jaejoong suspiró aliviado por un momento y sin saber por qué de repente se asustó de sentir su corazón más liviano y negó levemente con la cabeza volviendo a enfocar a ese chico.

- Disculpa, me lo encargó a mi… debí de habértelo entregado antes, realmente lo siento –se levantó y volteó a ver a Yoochun –lo siento Yoochun me saltaré la clase siguiente –el otro chico asintió –puedes seguirme para entregártelo –miró al Changmin y este no dijo nada limitándose solo a seguirle.




***



Llegaron hasta donde el casillero de Jaejoong se encontraba sus cosas y de ahí sacó un portafolio que le entrego esas mañana el señor Lee.



-Tendré que mostrarte unas cosas –Habló de pronto Jaejoong –Utiliza esta laptop, de aquí no podrán ni siquiera registrar que esta laptop tenga alguna conexión a internet, no se visualiza IP de ningún modo. Debes complementar el trabajo ya hecho con el tuyo y el que tenía Junsu. Jaejoong abrió unas carpetas y archivos, la explicación está aquí. Junsu dijo que no tendrás problemas porque todo se basó en tus teorías y no sé qué otras cosas, realmente no lo recuerdo –Changmin solo asentía y observaba con Jaejoong desplegaba un montón de imágenes y digitaba datos.

-Te sabes todas las contraseñas –Comentó en tono sarcástico Changmin sentado al lado de Jaejoong.

- Junsu me lo pidió… dijo que te espiaban tus trabajos que más valía prevenir que lamentar, es por eso que me los aprendí –Le cedió la laptop a Changmin que miraba todos los programa y abría un block de nota en donde escribía en Coreano algunos tips –Jun su no vendrá hasta la próxima semana.

- Tan grave está –Jaejoong negó.

- Está débil y el médico de cabecera solicitó reposo –respondió. Luego, miró el perfil de Changmin concentrado, lucía tan bien con esa mirada seria. No supo cuánto tiempo se quedó observando tan detalladamente el perfil de Shim, pero este al darse cuenta de que era observado por quien estaba a su lado sentado volteó a mirarle percatándose del sonrojo del que se apoderó las mejillas de Kim al ser descubierto.

- Eres extraño Kim Jaejoong… me das curiosidad –Jaejoong no comprendía esas palabras que de la nada le soltaba Shim Changmin –Realmente quiero conocerte –susurró al oído del mayor provocando un sonrojo más intenso y que su cuerpo se tensara –Nos vemos –El mayor observó como Shim se levantaba dejándole solo.


- “Jaejoong… vamos Jaejoong no tienes tiempo para estas cosas… por más que este tipo se llame igual que él, que sus ojos te recuerden a él… y ¡Yah! Jaejoong… eres un idiota, deberías estar preocupado por Junsu, no por este sujeto” –Jaejoong suspiró pesado.




***



Laboratorio RCG-V


- Kim Junsu está mejor señor Lee… -El hombre mayor suspiró pasando sus manos por su rostro.

- Tenemos el tiempo en contra… -les dijo a las únicas personas en las que le quedaba un poco de confianza –Pero dependerá de ellos, son esclavos de su propio destino.



***



Changmin se acercó al de cabellos azabaches, después del incidente en la enfermería tuvieron una relación de cómplice para descubrir que había tras los dos Kim.



- ¿Te pudiste enterar de alguna cosa? –pregunto con curiosidad Yoochun.

- Pues realmente no, solo que Junsu aún está delicado y por ello no vendrá… nos queda atosigar a Jaejoong, y como estará solo será más fácil acercarse a él –sonrió el menor.

- Te gusta ¿verdad? –Shim sonrió y negó – ¿Entonces?

- Es atractivo, sí… pero él tiene algo que me descoloca y no le puedo adjudicar a aquello la palabra gustar ni amor. Es simplemente curiosidad por saber quién es y por qué me produce aquello.


Yoochun negó con la cabeza, porque para él era simple Shim Changmin se estaba enamorando de Kim Jaejoong, qué este no lo comprendiera es porque, lo más probable, no esté acostumbrado a aquello sentimientos.


***



En algún lugar del planeta.



- El menor está despertando señor Kang –el Hombre sonrió, porque al fin estaba dando las últimas piezas de su rompecabezas y aquello era perfecto. Caminó hasta llegar a aquel cuarto donde dos figuras congeladas dormían “plácidamente”, bufó molesto al verlos… porque Sunha murió amando a este tal Yunho y protegiendo a su hijo… los odiaba.



***



- Jaejoong hyung –vio a Junsu haciendo un pequeño puchero, entendiendo lo que significaba fue a abrazarlo.

- ¿Estás mejor Susu ah? –el rubio asintió.

- Hyung… le entregaste el trabajo a Shim –Jaejoong miró a su amigo sonriendo al ver que Junsu arrugaba el entrecejo.

- Claro que lo hice, babo –Junsu suspiró tranquilo.

–Lee dijo que podía volver a clases pasado mañana y que tú tampoco asistirías hasta que yo me incorpore a la rutina. El pelinegro suspiró, al menos podría “descansar” - Hyung… quiero encontrarle…  -Jaejoong miró a Junsu no comprendiendo a lo que se refería el menor – A mi protegido, tengo un mal presentimiento Jaejoong hyung –El mayor asintió, porque lo entendía, él también se sentía así.

-“es como si llamara gritando porque vaya hacia él” –los dos se miraron sorprendido, habían pronunciado las mismas palabras y esto iba más allá de comprenderse, más allá de las coincidencias.




***



Mansión Shim.



No podía conciliar el sueño, maldita y estúpida pesadilla. 



“Se encontraba por una calle oscura, caminó intentando reconocer ese lugar… pero no, realmente no sabía dónde estaba. Miró el cielo descubriendo que no había estrellas y que una Luna grande y roja acaparaba la atención de cualquiera. Y le vio… una figura frágil que miraba a los cielos contemplando aquella esfera roja.


El perfil de esa persona lo cautivo por completo, solo quiso llegar hasta él. Caminó con paso seguro llegando hasta a aquella persona quien al sentir que ya no estaba solo giro un poco su cabeza mirándolo con profundidad, con unos ojos rojos que antes jamás había visto y solo acentuaba la palidez de quien los tenía.


- Jaejoong –susurró sin ser consiente y aquel muchacho bajo la cabeza dándole la espalda de nuevo.


- No deberías estar aquí… es peligroso, vete ahora –Pero Shim no quería irse, él quería quedarse, él no quería dejarle solo de nuevo.


- Me estabas llamando… -Jaejoong volteó a verle sorprendido, Changmin lo había escuchado.


- No debiste venir –se le acercó quedando frente a Changmin, mostrando sus facciones tristes.


- Me estabas llamando… como no venir si eres tú quién me llama –Paso sus brazos por el frágil cuerpo de Kim aspirando el aroma de su cabello.


- Aunque te llame Changmin… no debes venir –Sintió un sollozo proveniente del mayor y lo alejo de su cuerpo con sus manos en los hombro de Jaejoong observando sus ojos de los cuales salían finas lágrimas –No hagas que mis esfuerzos sean en vano… no soy tan fuerte Changmin. 


- No puedo hyung… no puedo irme de nuevo, no quiero… ya no puedes elegir por mí –paso sus dedos secando aquellas lágrimas –y elijo quedarme a tu lado –acerco su rostro al del mayor probando sus labios tranquilamente…”


Ese sueño le sabía a realidad… aún sentía el sabor de los labios de Jaejoong, el calor de su cuerpo. Se levantó de su cama y caminó hasta la cocina, tal vez un vaso de leche tibia lo calmaría.



***



Laboratorio RCG-V, habitación Kim.



Jaejoong no lo podía creer… había soñado con Changmin… había soñado que se besaban. Tenía la respiración agitada… hasta que se calmó y lo meditó bien… ese sueño había sido muy real, las palabras que se dijeron…



- No puedo ser –susurró para sí.










N/A: Quieren saber... realmente como que recien me ilumine con la trama... esque hubo un momento en que voldé cómo debía de seguirlo xD ahora debo ajustar unos detalles para que no me quede bobo xD joas joas ♥ Espero que les guste
Saludos! *-*

jueves, 1 de septiembre de 2011

Capitulo 4: Primer especial.

Primer especial:    "Recuerdame en tus sueños, te amo"



Volvió a abrazarse a ese chico de cabellos oscuros... Era feliz entre los brazos de su amigo, le amaba demasiado... aunque la magnitud de sus pensamientos y sentimiento fueran muy grande para sus cortos 9 años, era la realidad de su corazón.

- Hyung... no te muevas que me caeré - le hizo saber al dormido pelinegro quien hizo caso omiso a sus palabras botandolo de la cama haciendo que soltar un quejido de dolor- mi traserito... ¡hyung!

- M... -se removió perezosamente el mayor- ¿que es todo este escandalo? - miro a su lado y no le vio - Junsu ah - se sentó de golpe en la cama y ahí le vio sentado en el suelo con el ceño fruncido y con un puchero demasiado tierno - Oye tu ¿que haces en el suelo? hace frió te puedes resfriar - el menor frunció aun mas el seño - ¿que?

- ¡¿Como que que Hyung?! me botaste... - atenuó el ceño mirándole con los ojos vidriosos por las lágrimas que querían salir, porque realmente se había golpeado fuerte y a parte de todo tenia un chichón en la frente porque se golpeo con el velador. El mayor se señalo y el menor asintió levemente con la cabeza. Su hyung era un desconsiderado ni siquiera le ayudaba a levantarse siendo el el culpable de su caída.

Yoochun miro como el menor luchaba con las lágrimas que pugnaban por salir y vio la parte morada de la frente del menor...

- Lo siento Junsu ah - le ayudo a levantarse y aun así el menor no le miraba - déjame ver ese golpe - el menor no hizo caso- vamos Junsu ah tengo que ver si es algo grave - y sintió un leve zolloso- Junsu ah...

- Chunnie malo... - y de sus lindos ojos bajaban pequeñas lágrimas que lo hacían lucir muy tierno - me dolió...

- oh lo siento Junsu ah -le abrazo cariñosamente, Junsu era muy tierno y le gustaba ser mimado, pero era su fortaleza le había ayudado, le había animado... se había quedado a su lado cuando sus padres murieron - ¿mejor? - el menor asintió - bien volvamos a dormir, hace frió... ¿me abrazas? - Junsu le sonrió para luego hacer un pucherito de nuevo - ¿que sucede ahora?

- que me duele aun y no has hecho nada - el mayor entendió, beso la frente del menor donde se había golpeado y luego su mejilla y le vio sonreír... si, había entendido.

- ¿ahora si?- el rubio asintió- eres un consentido Susu ah, pero sabes que te quiero así ¿no me dejaras... verdad?

- Nunca Chunnie, siempre estaré contigo- a pesar de que Yoochun era un año y medio mayor que Junsu podía decir ciegamente que Junsu era su mejor amigo, la persona que mas amaba en este mundo.

Amos volvieron a acomodarse en esa cama amplia abrazándose para así "espantar el frió" (ambos sabían que esa era una escusa para dormir abrazados) amaban sentir el calor del otro... era de una u otra forma relajante.

La familia de Junsu era de dinero al igual que la familia de Yoochun, pero este ultimo quedo huérfano el día que entraron a su casa unos ladrones y sin tapujo le despojaron de su familia. La familia Kim al enterarse se hicieron cargo del pelinegro, convirtiéndose en sus tutores. Junsu cuido de él y le contuvo cuando aun no podía dejar de llorar es mas podría hasta firmar que el necesitaba mas de Junsu que este mismo de él.

- Chunnie despierta hay que levantarse, Yoochunnie - pellizco una de las mejillas del mayor pero este no abrió los ojos, solo arrugo el entrecejo haciendo reír al menor que ya entendía de que iba ese mohín...

Yoochun estaba despierto pero odiaba que lo despertaran de ese modo, Junsu sabia como tenia que despertarlo pero ciertamente se avergonzaba cada vez que lo hacia...

...se acerco al mayor y le dio un pequeño beso en la mejilla haciendo sonreír al pelinegro...

- Susu ah- de un movimiento rápido Yoochun dejo el cuerpo del menor bajo el suyo haciéndole cosquillas escuchando la estruendosa risa de su amado amigo castaño - ya desperté - beso la mejilla del menor para luego levantarse e ir a al baño a arreglarse.

Le gustaba mucho que el menor le despertara así, era una forma de sentirse querido y mimado, a sus 11 años le gustaba ser mimado por su amigo de 9, aunque a el igual le gustaba mimarlo, era un forma extraña de comportarse con el pequeño amigo, pero lo hacia sentir bien.

Los años habían pasado incluso había llegó el cumpleaños numero 12 de Junsu, el cumpleaños de su querido delfín.

- Feliz cumpleaños Susu ah, ya tienes 12 años- el menor le sonrió orgulloso. Habían celebrado de forma familiar a Junsu extrañamente no le gustaba socializar mucho a pesar de su personalidad carismática no se sentía muy bien rodeado de mucha gente y tanta atención, se cohibía mucho por eso les pidió a sus padres que esta celebración la hicieran mas familiar, no creía necesario que le acompañaran mas persona.
Ya a eso de las 10 de la noche cuando se fueron a dormir después de a ver celebrado, Junsu vio encima de la cama una caja y cuando estaba a punto de abrirla los padres del rubio llamaron a Yoochun.

- Ábrelo y después me muestras que es- le sonrió revolviendo sus cabellos rubios para luego salir de la habitación y dirigirse al despacho de los padres de Junsu.

Junsu se sentó a la orilla de la cama tomando entre sus manos aquel paquete abriéndolo con algo de ansias ahí solo habían dos cadenas que al juntarlas formaban un ángel con alas, eran hermosas y como vio dos creyó que seria lindo que Yoochun se quedara con uno... de alguna forma eso le entusiasmaba. Luego una carta sellada de una forma peculiar (cera de vela derretida roja) la abrió y leyó su contenido...


"Has cumplido 12 pequeño Kim Junsu... 
es hora de que cumplas tu destino, es hora de que elijas...
El reloj va en cuenta regresiva... si quieres que muera o viva, 
en tus manos esta el destino de tu amigo, toma mi mano y te ayudare, 
si la desechas te mataran y le mataran a el."

Junsu releyó la carta para ver si había entendido, eso no eran lindas palabras, ni siquiera era un lindo presente hasta que sintió ruidos estruendosos en la planta baja. Bajo con las cadenas en sus bolsillos y carta en mano... quedando choqueado con lo que sus ojos veían...

Yoochun estaba en el suelo inconsciente y sus padres, sus padres solo sonreían algo terrorífico viendo en el cuello de ambos un extraño pentagrama con un flor en el centro.

- Yoochun ah... - salio de su mutismo y corrió donde su amigo yacía tirado inconsciente.

- Mi pequeño niño, como has crecido Junsu ah... - la voz femenina de su madre le hizo sentir inquieto.

- ¡¿Que significa esto padre?! ¡¿que le hicieron a Yoochun?! - aun de rodillas junto al cuerpo de su amigo volteo a media para ver a sus padres percatándose que en los ojos de ellos no había nada... eran opacos sin ningún tipo de emoción y temió... temió por el, pero por sobre todo por Yoochun.

- Así que Kang termino por utilizarlos... - una silueta vestida de negro apareció tras los mayores.

- jajaja Lee... perderás, no alcanzaste a persuadirlo- se mofo el "padre" de Junsu

- Eso es lo que tu crees Kim - rió socarronamente el sujeto al que llamaron Lee - el reloj va en cuenta regresiva si quieres que muera o viva... - la sombra desaparece y queda tras Junsu  - en tus manos el destino de tu amigo esta... - Junsu  respondió ante aquellas palabras reiniciándolas, eran las mismas que salían en aquella carta.

- ¡¡Junsu ah te ordeno que vengas aquí!! - grito aquella mujer que por años creyese su madre, pero lo sentía en su corazón, esa mujer era cualquier persona menos ella.

- Junsu obedece a tu madre hijo - esta vez el tono de su padre menos autoritario... pero despojado de cualquier tipo de sentimientos- Junsu volvió su mirada a donde su amigo estaba vio que cerca de el había un vaso que yacía tirado desparramando el liquido que contenía y se asusto... que le abran hecho a su querido Yoochun.

- ¡¿que le hicieron a Yoochun?!- pregunto alterándose un poco mas.

- Nos estorbaba Junsu ah... él es tu debilidad, es mejor que le digas adiós, ¿de acuerdo hijo?- sintió la mano de su madre en su hombro y la quito alterado porque si no mal entendía las palabras dichas por esa mujer le acabaron de decir que se estaban deshaciendo de su Yoochun y eso jamas a nadie se lo iba a perdonar.

- Yoochun... Yoochun despierta... Yoochun ah - movió el cuerpo de su amigo.

-Ya me arte, ¡te alejas de el ahora!- el señor Kim agarro del brazo bruscamente al rubio tirándolo contra la pared- tu no le necesitas hijo, te presentaremos frente al señor y él nos dirá que tienes que hacer, ¿si Junsu?. Vamos toma mi mano y nos iremos ahora- Junsu le miro sorprendido ¡EL DEJAR A SU YOOCHUN! nunca jamas, primero muerto antes que hacerlo.

- ¡¡No voy con ustedes!!- grito fuertemente algo agitado.

- Vamos Junsu ah... no nos hagas perder el tiempo- Junsu volteo a ver a su amigo percatándose que aquella otra presencia lo cargaba en sus brazos.

- ¡¿dejalo que le harás?! ¡suelta a Yoochun! ¡por favor! - sintió como su madre le jalaba, pero no quería, él no ira a ningún lado dejando solo a Yoochun y solo podía pensar en él y  el estado en que estaba- ¡SUELTENEME!

- ¡Silencio mocoso del demonio! ¡iremos con el Señor y tu te portaras bien! entendido - su madre forcejeaba en dirección a la salida de aquella mansión mientras su padre se apresuraba al auto.

- No iré a ningún lado con ustedes, yo me quedo con Yoochun, yo quiero salvarle, ¡dejenme!- gritaba desesperado, porque no el no le dejaría... Yoochun era la persona mas importante para él.

- ¡¡¡Somos tus padres obedecenos!!! - grito su padre ayudando a su esposa a que Junsu entrara en el auto.

- ¡No lo haré! - recordó las cadenas, recordó la carta y grito aun mas fuerte- ¡¡¡Acepto señor Lee!!!

Después de aquel grito un montón de siluetas salieron de las oscuras calles del lugar.

- Has elegido Junsu... y ya no hay forma de dar marcha atrás. El menor se va con nosotros y a este Joven llévenlo a urgencias ahora- dos personas asintieron ante las ordenes de aquel sujeto y luego vio como aquellas dos personas que se hacían llamar sus padres comenzaban a pelear con aquellas siluetas vestidas de negro - Que sensato de su parte debieron actuar hasta el ultimo minuto como padres amorosos y créanme que así me hubiesen ganado... pero como hacerlo si su paciencia se había agotado ¿acerce cargo de niños ajenos es agotador?...

Esas palabras sorprendieron al rubio... aquellas personas que creyó sus padres ¿no lo eran?... bajo su rostro y el tanto que les quiso...

- Nos da lo mismo Lee... es mas que seguro que tu fuiste él que intervino cuando intentamos quitar a los Park del camino - otro sensación de desazón en el pequeño corazón del menor, ¿ellos habían matado a la familia de Yoochun?, sus ojos se cristalizaron y mordiendo la mano de aquel hombre que se hizo llamar su padre por 12 años y corrió hasta donde estaba aquel sujeto llamado Lee - ¡Junsu! ¡vuelve aquí! ¡¡¡has caso eres mi hijo y me obedeces!!!

- ¡¿Tu hijo?! ¡¿tu hijo?! ¡¡tu no eres mi padre!! ¡ustedes no son mis padres! ¡mis padres jamas me hubiesen hecho esto! los padres que yo conocí ya no existen, murieron hace tan solo unos instantes antes... ¡¡¡cuando decidieron dañar a Yoochun!!! - Lee sonrió, ahora él se encargaría de cuidar al pequeño Kim Junsu. Tomo la mano del menor.

- Vámonos, hay que ir a ver a Yoochun - el castaño llorando asintió.

- ¡¡Junsu ah!! ¡tienes que ir con nosotros el Señor te espera!- Y como había dicho aquel hombre llamado Lee, si tan solo esos sujetos hubiesen seguido jugando al papel de padres amorosos... sino hubiesen dañado a su querido Park Yoochun... lo mas probable es que él hubiese ido con ellos.

Y gracias a todos los cielos Yoochun había salido del peligro, el antídoto había funcionado y el estaba feliz... Yoochun no lo había dejado, al menos Yoochun seguía vivo y a su lado.

- Kim Junsu, debemos hablar- El menor le miro y asintió dirigiéndose donde el mayor. No estaban en una clínica es mas el lugar donde se encontraba era secreto. Caminaron hasta una oficina donde entraron- toma asiento Junsu ah - el mayor camino hasta el otro lado del escritorio y espero que el menor también lo hiciera- veras Junsu, agradecidamente tu amigo Park esta fuera de peligro... pero lamento decirte que el no puede quedarse contigo - Junsu abrió sus ojos algo asustado- Lo lamento mucho Junsu, pero si él se queda a tu lado correrá gran peligro, yo puedo jurarte que él estará bien, ¿has oído de la otra familia Park la que reside en Japón? - Junsu asintió - ellos no pueden tener hijos si que ellos se pueden hacerse cargo de Yoochun, a él no le faltara nada... créeme, le cuidaran - Los ojos de Junsu comenzaron a llenarse de lágrimas.

- Yo... - Lee le miro, sabia que era difícil para el menor, pero tenia sus razones y esperaba que Junsu las entendiera porque si o si debía aceptar...

- Junsu, Yoochun merece ser feliz, tu ahora estas en una situación complicada... no crees que seria doloroso para el tener vivir esto de nuevo - Junsu le miro sorprendido, el señor Lee tenia razón, Yoochun merecía ser feliz, no merecía estar triste otra vez y menos por él, no cuando él se había prometido cuidar a Yoochun, de llenarle de alegría y no de pesares.

- Esta bien... pero prometa que a Yoochun no le faltara nada... que sera feliz, que lo tendrá todo- pidió con lágrimas cayendo de sus ojos.

- así sera Junsu, pero a cambia necesito algo - Junsu le miro dudoso mientras secaba sus lágrimas - Si, necesito que colabores conmigo Junsu ah y a cambio de eso haré que a Yoochun no le falte nada.

- Entiendo... y lo acepto...

- En tres días mas vendrán por él - el menor le miro - lo lamento Junsu ente antes es mejor- vio como Junsu bajaba la vista y suspiro - ve a despedirte de él Junsu ah... tienes algo que entregarle...

Y lo recordó las cadenas, aun las tenia guardadas en el bolsillo de su pantalón.
Camino hasta la habitación donde se encontraba el mayor y sonrió al verle ya estaba despierto comiendo algo liviano para su estomago.

- Yoochun ah... - susurro estando serca de él. Yoochun le miro y sonrió - me alegro que estés mejor...

- Me dijeron algo sobre un accidente, pero no entiendo lo ultimo que recuerdo es a ver ido con tus padres me ofrecieron un vaso con jugo querían decirme algo y es lo ultimo que recuerdo- Junsu lo comprendió, Yoochun no se acordaba y era mejor así.

- Después hablamos de eso Yoochun ah, lo importante ahora es que mejores - le sonrió tiernamente tras el mohín que su amigo pelinegro hacia- ohh te tengo un regalo Yoochunnie - el menor saco las cadenitas de sus pantalones y las desenredo - así siempre estaremos juntos a pesar de todo - el mayor le miro - fue un regalo que me hicieron y quiero compartirlo contigo, cuando las unes hacen un ángel con alas - sonrió y coloco la cadena en el cuello del mayor - ¿te gusta?

- Claro que si... eso significa que jamas no separaremos... - sonrió aun mas gustoso del significado que tenia aquellas cadenas y vio como Junsu intentaba colocársela- siéntate dándome la espalda - el menor le miro confuso- solo hazlo y veras - Junsu obedeció a sus palabras - pásame tu cadena - Cuando la tuvo en sus manos la paso por el cuello del castaño y coloco el seguro -listo.

- Gracias Chunnie ah - el menor sonrió y beso la mejillas del mayor.

- Gracias a ti Susu ah por estas conmigo - le sonrió el mayor y Junsu sintió como se le hacia un nudo en la boca del estomago, porque lamentablemente él ya no podía estar mas con su querido Chunnie... por mas que quisiera lo contrario, ese era el destino de ambos... separarse.

Los tres días se la paso con Yoochun, entre risas y burlas, porque a Yoochun siguieron suministrándole remedios vía intravenosa y ver sus muecas hacían casi imposible aguantarse la risa.

- ¡Yah! ¡Junsu ah no te rías! a mi me duele - le espeto el mayor al delfín.

- Lo siento Chunnie, pero yo me rió de la cara que pones cuando te pinchan jajajaa - se sentó al lado de su amigo - Yoochunnie... lo siento, no te enojes - hizo un puchero cuando su amigo movió la cabeza esquivando su mirada - Yoochunnie... - se quejo el menor.

- ¡Yah! ¡eres malo Junsu! ¡sabes que haciendo eso no me puedo enojar contigo! ¡no lo hagas mas! - arrugo el entrecejo el mayor.

- Te quiero Chunnie... no lo olvides nunca ¿esta bien? - Yoochun miro los ojos marrones de su amigo y vio tantas cosas... le vio tan desprotegido que se le arrugo el corazón y se sintió culpable. Sintió como Junsu le abrazaba con cuidado reposando el rostro en su hombro - debes cuidarte Yoochun ah...

- ¿que puedo hacer para que no estés así de triste Susu ah?- hizo que Junsu se incorporara acariciando las tibias mejillas de su amigo.

- Mimame un ratito y jamas me olvides - le hizo saber el castgaño con un puchero en sus labios.

- Es un hecho Susu ah - el mayor se sentó y acerco su rostro al de su amigo depositando un pequeño beso en sus labios sonriendo al ver las sonrojadas mejillas de Junsu... se veía adorable y su corazón se agito al reconocer la hermosura de su amigo...

- ¡Chunnie ah! - espeto un poco fuerte aun sonrojado sin creerse lo que Yoochun había hecho... le había besado, le había quitado su primer beso. Agacho la cabeza para luego sonreír... Yoochun se había llevado su primer beso y agradecidamente también el primero del pelinegro... al menos el ultimo recuerdo que tenia con Yoochun seria uno de los mejores.

Se pasaron la tarde jugando hasta que llego la enfermera con la ultima inyección y Junsu entendió la mirada que esa mujer le había dado, él debía retirarse... a Yoochun se lo iban a llevar sedado.

- Adiós Chunnie... - susurro a su oído - recuerdame en tus sueños Chunnie ah... y recuerda que te amo, no lo olvides nuca Chunnie ah, te amo... - beso la mejilla del mayor que lo había mirado confundido por aquellas palabras que le había dicho, viendo como su amigo se despedía con una sonrisa pero con los ojos cristalizados por las lágrimas que querían salir de ellos...

- Muy bien Yoochun, es hora de la inyección... recuerda que tus padres quieren que mejores pronto - miro confundido a la enfermera "¿sus padres?" ellos habían muerto - me alegro que los señores que te adoptaron estén tan preocupados por ti Yoochun - pero esperen adoptado ¿él? ¿en que momento?- los últimos 3 días se la han pasado a tu lado - y no entendía nada, porque esos últimos 3 días era Junsu quien estuvo a su lado y siguió sin comprender ya que de la nada sintió mucho sueño y las palabras de esa mujer la escuchaba como un susurro que decía "tuviste un accidente... cuando viajabas con... tus padres adoptivos..." sentía que esa oración y otras mas repetirse lejanamente hasta que fue ajeno a todo lo demás a su alrededor.


Vida de Kim Junsu.

Después de esos tres días al lado de Yoochun fue llevado a un lugar demasiado blanco para su gusto, muchas personas trabajando en que sabe que cosa. Entro a un cuarto en el cual estaba equipado con dos camas, muebles, roperos y dos baños. Le pasaron unas ropas blancas pidiéndole que tomase un baño y se las colocara.

- Kim Junsu, a penas termines dirigente a la puerta K-301 esta al final del pasillo estaré esperándote para hacer los análisis - Miro confundido a aquella mujer ¿analisis? esa parte no se la había dicho.

¿Cuanto había pasado? M... ¿3 o 4 meses? No lo sabia no estaba consiente de aquello, tenia sus manos con unas esposas que a pesar de no dañarle ni apretarles eran incomodas. Estaba acurrucado en un rincón divagando en sus recuerdo cuando vio entrar a aquel chico de tez blanca con cabellera negra, quien en sus brazos cargaba a un pequeño; vio también a otras personas y se asusto un poco abrazando mas fuertes sus rodillas.

- pierde cuidado Kim Junsu, ya no estarás solo, tu Kim Jaejoong entra rápido e instálate, cuidado con intentar escapar- escucho la voz de aquel hombre que acompañaba a otro chico que aun cargaba al pequeño en sus brazos.


- Sé que no me conoces, no pretendo hacerte daño, pero me podría ayudar - le miro algo confundido - ¿puedes correr las mantas?, me pesa - y aquel chico le sonrió cariñosamente por lo que decidió ayudarle y como pudo corrió las mantas pero no dejo que el pelinegro acostase al pequeño hasta que sacudió las sabanas.

- Nadie había dormido en ella- hablo sonrojado, mientras el otro chico acostaba al menor y lo tapaba- También los atraparon... ya no podrán salir de aquí... -comento con la cabeza baja.

- No importa si yo no puedo salir de aquí, así a él le protegerán...

- Ya veo... cediste tu libertad a cambio de proteger al pequeño- murmuró el castaño. Ese chico y él... eran parecidos...

Vida de Park Yoochun.

- Me alegro que estés despertando hijo - sintió una voz femenina hablarle cariñosamente, mientras el abría los ojos.

- ¿Donde estoy?- pregunto a penas en una voz.

- es el hospital de Tokyo Yoochun ah- vio aquella mujer sonriendo - en unos días te darán el alta.

- entiendo... y Junsu ¿donde esta? - la mujer le miro extrañado.

- ¿de quien hablas pequeño?- ¿como de quien hablaba? De Junsu su mejor amigo, la persona que mas amaba de el estaba hablando.

- Ha sido mi mejor amigo... desde pequeño...

- No se de lo que me hablas querido... nunca nos habías hablado de el... sin contar que estuviste en coma por 3 meses - ¡3 MESES EN COMA! - a sido muy difícil... pero ya despertaste, ahora estas consiente.

- Si la hubieses escuchado en la mañana cuando comenzaste reaccionar Yoochun. Me alegro de que hayas despertado ya, no me gustan los hospitales ni menos que mi hijo este en el - el pequeño los miro - ¿no lo recuerdas? - negó con la cabeza- te adoptamos hace 8 meses Yoochun. Estuviste en un internado por 1 año y ahora vives con nosotros - y luego recordó algo, no sabia como pero creía en las palabras de aquel hombre.

- tuve un accidente de auto... ¿verdad?- la mujer sonrió un poco mas complacida.

- Si querido, pero ya todo esta bien, ya todo volvió a la normalidad - le sonrió tomando entre sus manos depositando en ella una cadena - recuerdo que habías dicho que era un regalo de una persona especial... si no mal recuerdo de tu madre - beso su mejilla - ahora volvemos hijo, llamaremos al doctor para ver cuando puedes salir de este lugar.

Eso señores realmente eran muy cariñosos, se había sentido bien... pero ¿y Junsu? a caso su castaño amigo... ¿nunca fue real? a caso ¿todo lo soñó... mientras estaba en coma? Se sentía algo confundido pero al apretar entre sus manos aquella cadena... le hacia sentir seguro y querido, era como si le dijesen "no importa en este momento, solo se feliz con aquellas personas que son tu familia" y sonrió... tal vez si, todo había sido un sueño.

                                   
  Fin del especial.







N/A: bueno este es un especial... lo creí necesario para entender a Junsu e iré haciendo especiales para despejar las sombras del pasado... este es un regalo un Yoosu porque amo el Yoosu y Yoosu no mas xD joas joas. Bueno cuídense y gracias por leer.




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