Hola, yo sé que ha pasado casi un año desde que intenté actualizar, que las he tenido en ascua, la verdad es que he tenido un montón de líos, ciertamente me cambié de universidad y tengo trabajo en el cual he ascendido y pues es mucho el peso sobre mis hombros.
De todos modos lo otro que me demoró es que no sabía qué escribir, de la anda perdí la emoción de la pareja Changminho, no porque no creyera en ella, sino que de la nada comencé a leer cosas demasiadas melosas, y luego me di cuenta que el Minho que estaba escribiendo perdía la esencia del personaje que yo escribía y comenzaba a parecer a otra imagen de otros Minho, de otras historias, etc. Y porque cuando algo se hace demasiado masivo yo comienzo a perder totalmente el interés jajajaja
Bueno lo otro es que tomé mucho cariño a otras couples, y luego me di cuenta que si a Junsu lo ponía con cualquiera me gusta, luego que me di cuenta que un torpe Junsu pero que no sea infantil sino que uno más idiota de carácter, algo más cínico, se parecía mucho más al Junsu que he visto, uno más HOMBRE.
Lo mismo que los otros, siento que tengo otra imagen de ellos y eso ha hecho que cambie muchas perspectiva, lo otro que me ha ayudado mucho a volver a escribir que es soy demasiado rolerplayer jajaja y pues he tenido la posibilidad de explorar diversos caracteres que podrían ir con alguna historia.
Bueno, a lo que voy, es que hoy la historia cambia un poco el rumbo de la idea inicial, y de la nada el que lo haga me gusta mucho, tal vez no tendrá el final que ustedes desean, pero sí un final que me guste más.
Bien, a lo que muchas han venido:
Hijo de la Luna: Capítulo 33
Espero que les guste el capítulo, es como un interludio al cambio drástico que se dará, a los pensamientos y sentimientos, ahora quitaré la estela de dudas de la vida que han tenido los hermanos Kim, la confusión, el desamor, me centraré en las parejas conflictivas: En lo que podría ser el Changminho y lo que pudo ser el Yoosu.
No diré más, espero que les guste <3
Prohibido sacar Fic's del Blog sin concentimiento de la autora. Si no te gusta el genero Yaoi te recomiendo que no leas este blog (:
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martes, 20 de octubre de 2015
Hijo de la Luna: Capítulo 33
Capítulo 33.
“Conociendo el pasado. ¿Qué? ¿No era solo un sueño?”
“Conociendo el pasado. ¿Qué? ¿No era solo un sueño?”
— Ma… madre…
Apenas dijo esas palabras tanto Jaejoong como Kibum
voltearon a ver con rapidez ¡NO PODÍA SER!
— Tanto tiempo sin verles, queridos.
No podía ser que su madre haya dejado su lugar tan importante,
su adorado trabajo para venir hasta Corea a verles.
— ¿Cómo creen que no vendría a ver a mis tesoros
importantes? Juré cuidarles, ese fue mi promesa.
Kibum ni si quiera esperó y corrió hasta ella para
abrazarla.
— Omma… Omma… al fin volviste. —Dijo todo emocionado,
haciendo reír a la bella mujer frente a ellos, Jaejoong estaba haciendo ya sus
pucheros porque quería también abrazar a la bella mujer.
— Aigoo Jaejoong ah… no cambias esa linda manera de
mirarme.
— Kim Eli.
El mundo miró sorprendido hacia Park Yoochun ¿Cómo sabía el nombre de aquella mujer?
— Realmente es Elisabeth, pero gracias, Park Yoochun.
No le veo desde la cena en Viena con los inversionistas.
Changmin se acercó hasta su amigo de infancia para
entender lo que sucedía, estaban pasando muchas cosas en ese momento, porque
Park se había mostrado reticente a acercarse cuando vio irse a Junsu y ahora de
la nada estaba mirando con sorpresa a la mujer frente a ellos, ho sí… tendría
que hablar seriamente con Park.
— ¿Dónde está Junsu y el nuevo chico? —Preguntó la
mujer mientras Kibum soltaba el abrazo.
Heechul sonrió algo incómodo… a su madre le gustaba
verles juntos, saber que Junsu no estaba no le sería de gracia.
— Vamos… yo quiero conocer a mis nietos y a mis nueros.
—Dijo con una presta sonrisa mientras miraba a ciertas personas. —Ustedes no
saben cuánto he deseado conocer aquellos que se han atrevido a tocar a mis
hijos. —Dijo.
Todos sintieron un escalofrío recorrer sus espaldas al
momento de escuchar esas palabras, ahora entendían por qué los hermanos Kim se
protegían tanto, lo habían aprendido de ella.
— Madre… no los asustes. —Pidió Heechul, tratando de
no reírse de la cara de espanto de los chicos.
— Oh… Chulie… deja que me divierta. Además… tratan de
quitarme a mis bebés. —Y nuevamente todos se quedaron sorprendidos al ver aquel
puchero sobre los labios de la pelirroja.
— Pero si tú jamás podrás perdernos. Madre… nosotros
no pudimos encontrar mejor mujer como madre, el destino te puso como la
salvación de nuestras vidas.
Comentó
Jaejoong… “La salvación nació como belleza, como la oda… como Dante describe a
Beatriz, como la salvación, guiarnos desde aquel infierno que nuestras vidas
eran, tendiste tu mano, nos trajiste de vuelta al paraíso.”
Kim Eli sonrió con presta gracia, antes de enmarcar el
rostro de Jaejoong y besar su frente. Se alejó tan solo un poco para mirar a
sus hijos.
— Siguen sin decirme dónde está Junsu.
Y la tensión volvió a los cuerpos de los hermanos Kim,
les iría mal, muy mal…
Yoochun desde su lugar miraba todo sin creer, es que
no podía ser cierto, no era ella la madre de esos chicos, además se notaba
¡DEMASIADO JOVEN PARA SER MADRE!
Flas
back.
Rio un par de veces por aquellos chistes sin sentidos
que tiraban uno que otro inversionista. La verdad es que le aburría ese tipo de
reuniones, pero solamente porque esos hombres eran aburridos, aun así aguantó,
y es que si quería surgir con su empresa tendría que hacerlo, tendría que
aguantar.
- Noto tu poco agrado, pero si piensas que son monos
educados encontraras la gracia a todo esto.
Yoochun parpadeó confundido, pues le estaban hablando
en coreano. Volteó para saber a quién pertenecía esa voz femenina.
- Kim Eli, un gusto en conocerte, Park Yoocheon ssi.
No creí que te volvería a ver en éste lugar.
El pelinegro volvió a mirarle confundido. ¿Qué dijo?
- Que no te sorprenda, porque no será la última, hay
un lazo muy delgado de sentimientos e historias que harán que nos veamos
reiteradas veces.
- Perdón, yo creo que se ha confundido.
- Oh no… — La mujer sonrió con firmeza. — Yo no
olvido, no tengo esa capacidad, puedo morir, claro… pero todos mis recuerdos
vuelven de vida en vida, porque prometí a mis hijos jamás olvidarles.
En un principio Yoochun sintió que esa mujer solo
usaba metáforas para demostrar el amor por sus hijos, en especial porque para
ella sus hijos eran su mejor virtud. Siempre que le preguntaban por sus hijos
ella sonreía radiante. Aunque le sorprendió el escuchar lo mayores que eran
esos “niños”
A Yoocheon, Eli le hacía gracia, era mujer divertida,
digna de admiración, además tenía una voz de gran envidia, ella le había
mostrado muchos lugares, había sido extraño, en ella encontró mucha
familiaridad, como si le debiera algo…
— Espero que algún día entiendas que te mereces algo
mucho mejor de lo que tienes, algún día tu corazón te lo pedirá.
En ese tiempo, aquellas palabras no tenían ningún
sentido para él, pero ahora… cobraban un sentido muy enorme, y entonces miró
hacia la puerta de embarque en donde se había ido Junsu.
Y tal vez ya era demasiado tarde.
*****
Casa
Kim.
Si Shim y Park habían creído que en algún momento
pudieran salvarse, estaba equivocados, porque en cuanto Kim Eli les vio caminar
en una distinta dirección a ellos les llamó, haciéndoles notar que no podían en
ir en otro camino.
—
Ustedes
creen que les dejaré. Minho también es mi hijo… —Changmin le miró avergonzado.
—Por lo que Yoogeun es mi lindo nieto al igual que Dain y quienes vienen en
camino.
—
Omma…
—Heecheol estaba avergonzado, por dios que su madre sí que sabía ponerle
nervioso.
—
Heecheol.
No pretendas controlar lo que no está en tus manos. Y Park, tendrá que
acompañarnos, aunque nuestra conversación será ya entrada la noche.
Había muchas cosas que esos misteriosos resguardaban,
tantas que era difícil entender para el resto, los hermanos Kim solo habían
logrado suspirar, ese día iba a ser muy largo y lleno de escusas.
—Kim Heecheol, tú primero. Joongie, cariño… Llevo tiempo sin comer
comida Coreana, hazle el favor a tu madre y cocina para todos. Estoy segura que
el resto te ayudará. Kibummie, ve a descansar, puedo ver lo mal que te estás
sintiendo y lo nervioso que estás poniendo a tu novio.
Shim Changmin, Yoocheon, Yunho y Siwon miraban algo
ajenos todo, el cómo esa mujer movía las cosas, entendían bien en ese momento
el comportamiento tan inusual en los hermanos Kim.
—
Tú
no pareces extrañado. —Musitó Changmin a Jonghyun cuando éste salía
con vaso con agua para su novio.
—
La conozco desde niño, en el orfanato, ella me presentó a mis
padres. —Dijo con toda tranquilidad. Changmin le miró sorprendido, no sabía que
Jonghyun era adoptado. —Con Kibummie nos conocimos desde toda la vida en el
orfanato, junto con los demás, menos a Junsu ssi, a él lo conocí en la ida a Japón
que tuve con mis padre y la familia Kim.
—
¿Qué? ¿Orfanato? ¿No son hermanos de sangre? —Preguntó
Park realmente interesado en la historia.
—
Heechul y Jaejoong lo son. Kibum y Junsu no
son hermanos de sangre. —Comentó esta vez Yunho quien se puso tras Jonghyun y
le apretó los hombros. —Sabes cómo se pondrá Key si no vas rápido con él.
Jonghyun hizo una mueca de pánico y corrió a su
habitación, lo que hizo que el resto de los chicos rieran divertidos.
—
¿Tan
serio es Kibum? —Preguntó Park a Shim, éste le miró con diversión antes de asentir
efusivamente.
—
Bueno chicos… ¿Necesitan saber algo? —Preguntó
Yunho mientras se arreglaba el cabello.
—
¿Tendremos respuestas? —Preguntó con
curiosidad Siwon.
—
Muchas, entren conmigo a la cocina y ayudemos
a Jaejoong.
Changmin saltó como resorte, porque estar en la cocina
mientras su hyung cocinaba significaba comida rápida a su paladar y estómago.
Jaejoong se movía de un lado a otro por la cocina cuando el resto de los desocupados entraban a ésta. Les sonrió apenas y les dio una tarea a cada uno para poder sacar la comida rápido, además debían ir luego a buscar a su pequeña, que estaría feliz de al fin ver a su abuela en persona.
— Cuando apenas tenía dos años fui dejado en un orfanato junto con Heechul, él ya tenía unos tres años, puedo recordar borrosamente el rostro de una mujer que lloraba mientras nos dejaba, nos pedía perdón una y otra vez, luego miraba a mi madre y le pedía su ayuda. No sé en qué momento esa mujer se fue, no recuerdo haber llorado ni pedido que se quedara, de hecho solo recuerdo que era mujer, no sentía ningún lazo por ella que me hiciera pensar que debía seguirla, al contrario de cuando omma tomó nuestras manos y dijo que desde ese día ella nos cuidaría, al tiempo después llegamos a una casa muy linda, acogedora, con un diseño muy típico.
Jaejoong se movía de un lado a otro por la cocina cuando el resto de los desocupados entraban a ésta. Les sonrió apenas y les dio una tarea a cada uno para poder sacar la comida rápido, además debían ir luego a buscar a su pequeña, que estaría feliz de al fin ver a su abuela en persona.
— Cuando apenas tenía dos años fui dejado en un orfanato junto con Heechul, él ya tenía unos tres años, puedo recordar borrosamente el rostro de una mujer que lloraba mientras nos dejaba, nos pedía perdón una y otra vez, luego miraba a mi madre y le pedía su ayuda. No sé en qué momento esa mujer se fue, no recuerdo haber llorado ni pedido que se quedara, de hecho solo recuerdo que era mujer, no sentía ningún lazo por ella que me hiciera pensar que debía seguirla, al contrario de cuando omma tomó nuestras manos y dijo que desde ese día ella nos cuidaría, al tiempo después llegamos a una casa muy linda, acogedora, con un diseño muy típico.
Todos se habían quedado en
silencio cuando el relato de Jaejoong comenzó, a pesar de sus palabras mostraba
tanta tranquilidad, y un cariño grande cuando hablaba de Kim Eli.
—Ella nos aceptó en su casa, y
nos trató como sus hijos. Dijo que la Luna había querido que ella nos cuidara y
nos diera todo su amor. Es una linda historia cuando eres niño, te hace sentir
especial, y hasta el día de hoy creo que la Luna nos mandó con mamá. Ella nos
enseñó de todos, nos dio todo un futuro y muchos hermanos, como cuando conocí a
Kibum, él no hablaba y siempre estaba en silencio, luego con el tiempo lo vimos
sonreír solo para mamá y Jonghyun, fue difícil hacer que nos reconociera a
Heecheol y a mí como sus hermanos, aunque cuando lo hizo no se nos despegaba,
era adorable.
Park le miró extrañado, porque de
la nada Jaejoong se quedó en silencia y no quiso seguir hablando, pero… ¿Y
Junsu?
— ¿Y Junsu? —La pregunta salió
con rapidez de sus labios, Jaejoong le miró un instante antes de negar con la
cabeza.
—No puedo darte esa información,
Junsu es una persona enigmática, aun para nosotros, su cuerpo es débil por
ayudar a otros, aunque… no hay nadie mejor que él, aun si es terco, y cuando
digo que lo es, lo es… Pero su corazón es puro, sería difícil corromperle
Difícil corromperle… esas palabras torturaron la
cabeza de Yoocheon, eso… dios, esperaba que fuese de verdad y rogaba porque no
fuese débil, rogaba no haber dañado el corazón de Junsu.
—Él siempre está ahí, aun cuando
le duele. Lo único malo de Junsu, es que nunca sabes qué pasa en su interior,
él puede estar sufriendo mucho, pero no dirá nada… En los únicos momentos en el
que se muestra débil es cuando su cuerpo no resiste y cae en cama, ahí… parece
un pequeño en busca de refugio…
Jaejoong mostraba una mirada
triste al decir aquellas palabras, Junsu era todo un enigma, pero lo que
quería, lo quería mucho, y tenía tanto miedo de perderle, le aterraba saber que
podría perderle con el paso del tiempo. Era al único a quien no le hicieron la
promesa, y su corazón tiritaba cada vez que pensaba en eso, porque no podía
perder a su hermano.
—Joongie… —Al escuchar ese
susurró volvió en sí, miró a su esposo, este tenía la preocupación marcada en
su rostro por lo que sonrió con sutileza y siguió haciendo lo debido.
—Mi familia es un misterio, aun
para nosotros mismos, pero nuestra madre nos mantiene con vida, ella es nuestro
tesoro, nos ayudó a tener todo lo que tenemos, y nos dejó conocer a quienes
debíamos conocer. –Llevó su mirada a su esposo. —Estoy agradecida de ella,
porque tengo una hermosa familia, y no solo lo digo por mis hermanos sino por
Yunho y Dain.
Yunho no había evitado sonreír,
esas palabras eran tan lindas, amaba a ese hombre frente a él, desde el primer
momento se había prendado de ese enigmático hombre, aunque si en su momento no
hizo las cosas bien…
Flash Back.
Venía recién de estar en las prácticas del equipo de futbol,
habían estado realmente duras, masajeó su cuerpo justo cuando iba de camino a
las duchas, de los últimos, como siempre, ser capitán del equipo era exigente,
vio a todos sus compañeros de equipo salir ya bañados y vestidos para irse, se
despidió de ellos con un movimiento de manos.
Tomó su ducha rápido, y es que de repente las ganas de ver su cama
se hicieron enormes, se vistió con rapidez y salió de los camerinos. En lo que caminaba su
paso se entorpeció en lo que vio a cierta figura, a duras penas, piel blanca,
cabello negro, ojos rasgados y profundos como los de un leopardo. ¿Quién era
ese chico? Paró su paso, viendo como esa figura comenzaba a darle la espalda
con esa caminar agraciado y tan masculina pero igual de sutil. Le vio tomando
un móvil entre sus manos dando una sonrisa al escuchar la voz tras el aparato y
su corazón se aceleró al escucharla… tanto, fue demasiado, porque nunca se
había sentido así, llevó su diestra hasta su pecho, sintiendo sus latidos.
-
¡Hyung!
¿Dónde estás?
Yunho le miró con sorpresa, ese chico de ahí era coreano, al igual
que él. ¿Con quién estaría hablando? Y sonreía… hermoso, precioso… ese de ahí
era un ángel. Sin precedente comenzó a acercarse, sin darse cuenta, sus pasos
eran inconscientes, él solo quería tocar a ese chico frente a sus ojos.
Y luego escuchó aquel nombre.
-Ok, Heechul, hyung. –Le vio responder con un tierno puchero sobre
sus labios y a mismo se dio cuenta que deseaba esos labios, sin reparo… los
quería solo para él.
Luego se preguntó qué era lo que estaba pensando, ni si quiera
conocía a ese chico, era primera vez que lo veía, era imposible que tantos
sentimientos se vertieran en él tan rápido como en una sola vista.
Cuando miró nuevamente en dirección a ese bello chico éste estaba
de frente a él, mirándole sorprendido. ¿Por qué? Y Yunho se vio queriendo saber
muchas cosas, en especial el “por qué” de ese hermoso sonrojo que azotó esas
pálidas mejillas.
-Yun… -Y las palabras dejaron de brotar de esos labios. Yunho
parpadeó confundido ¿A caso ese chico conocía su nombre?
Y trató de acercarse, viendo cómo el ajeno daba un paso hacia
atrás, le vio guardar su móvil antes de dar la vuelta y correr lejos de él,
entonces Yunho vio que sería fácil correr y atraparlo, pero sus piernas no
respondieron, no quisieron seguir su impulso de correr tras ese pelinegro, miró
a su alrededor ¿Qué mierda le pasaba?
Y hubiese deseado que todo quedase en eso, en una vista fortuita y
no volver a ver ese chico, pero la realidad fue distinta, en especial cuando le
vio entrar a su salón a la hora de almuerzo, usando el uniforme de la escuela,
con su cabello negro y esos labios demasiado rojos y besables. ¡Mierda!
Pero el tema estaba era otro, lo que importaba es que ese chico
estudiaba en su escuela y en ese momento entraba a su salón. Le vio mirar de un
lado a otro, parecía buscar alguien, después una sonrisa iluminó su rostro
antes de entra decidido al salón.
-Hyung~ -La voz de ese chico le encandilo, y quedó helado cuando
le vio caminar en su dirección, el calor en sus mejillas lo golpearon, y una
sensación de mariposas le embargó por completo ¿Es que ese chico se acercaba a
él?
Pero la desilusión le
golpeó cuando no fue a él a quien abrazó, sino que al estrambótico de la clase,
de cara sonriente, sin reparó… es que vio esos labios tan besable topar con la
frente de su compañero y hasta ese momento mejor amigo.
-Jiji… -Pero escuchó una voz apagada, y miró a su amigo, vio un
puchero en sus labios y a su ángel acariciando su rostro.
-Hyung… no debiste venir, con Su te lo dijimos. Ahora mira cómo
estás.
-Heechul… -Y él no pudo más que acercarse, porque de repente se sintió el peor amigo, por un momento pensó en odiar a su estrambótico amigo, pero luego de ver el estado en el que estaba. - ¿Qué te duele?
-Heechul… -Y él no pudo más que acercarse, porque de repente se sintió el peor amigo, por un momento pensó en odiar a su estrambótico amigo, pero luego de ver el estado en el que estaba. - ¿Qué te duele?
La sonrisa algo forzada de su amigo se hizo visible, y no por la
incomodidad de su presencia, sino por lo mal que se iba sintiendo.
-Hyung… trata de comer un poco, te hará bien. Anda, te traje tu
almuerzo. –Vio a Heechul negando todo pucheroso, pero luego un ceño algo
fruncido surcó el bello rostro de su ángel al cual Heechol había llamado Jiji.
-Hazle caso, te ves muy débil. –Y luego tuvo la mirada algo
nerviosa por parte de ese pelinegro.
Entonces todo fue extraño, porque ese chico sacó unas cuantas
cajitas de comida, y Yunho lo miró sorprendido porque se sentó frente a su
amigo, y le dio comida en la boca, ahí fue que Jung sintió por primera vez los
celos. Porque ese pelinegro, apenas y reparaba en su presencia, lo que era molesto.
….
….
….
-¿Tu hermano menor? –Preguntó desconcertado.
Heecheol enarcó una ceja sin entender esas palabras, en especial
esa encarada que le dio Yunho cuando un chico le invitó a salir y pues como
siempre había aceptado la salida.
-¿Qué sucede contigo, Yunnie? –Preguntó con el entrecejo fruncid. –Tú
nunca me habías hablado así de feo, así que comienza a soltarla de una vez.
Las mejillas de Yunho se azoraron por completo, y bajó la mirada,
porque le había gritado a su amigo que era un descarado por pretender engañar a
cierto pelinegro, luego su amigo le miró sin entender y entre grito y grito al
final terminó diciéndole que el chico de la otra vez era su lindo hermanito
menor.
-¿No obtendré respuesta? –Preguntó nuevamente Heechul, a lo que
Yunho solo bajó la cabeza, más avergonzado porque era simplemente un idiota. Es
que ¡Dios! De solo pensar en que ese chico podría sufrir un desamor no le
agradaba, no quería pensar en ese rostro cruzado por la línea de la tristeza.
Jaejoong…
Jaejoong…
Había ocupado todos sus pensamientos de la nada, como si de pronto
encontrase a su otra mitad y él se sintiera el hombre más dichoso con solo
verlo.
-Ten cuidado, Jung Yunho… Jaejoong es mi persona importante.
Y esas palabras sorprendieron a Yunho, porque la voz de Heechul no
era melosa como siempre, al contrario, era dura, parca, como si de pronto viera
en Yunho una amenaza.
Y tal vez estaba en cierto punto en lo cierto, solo tal vez.
sábado, 27 de diciembre de 2014
Actualización Nº 54
Hola chicas~
Sí, como vieron antes de terminar el año estoy haciendo una actualización y espero que les guste leerlo tanto como ha gustado escribir el capítulo y les seré sincera, lleva como dos semanas escrito, solo edité unas cosas pequeñas antes de subirlo.
Disfruten, porque ya no queda casi nada para que la serial termine. Las quiero mucho, gracias por seguir estos cuatro años conmigo y esta serial, ha sido la más difícil de escribir, en especial esos momentos en los cuales no sabido cómo continuarla, prometo que traeré más diversión en sus vidas,sigue gustandome escribir, pero viene un año muy difícil, aun así... GRACIAS <3
Hijo de la Luna: Capítulo 32
Feliz navidad y prospero año nuevo <3
Sí, como vieron antes de terminar el año estoy haciendo una actualización y espero que les guste leerlo tanto como ha gustado escribir el capítulo y les seré sincera, lleva como dos semanas escrito, solo edité unas cosas pequeñas antes de subirlo.
Disfruten, porque ya no queda casi nada para que la serial termine. Las quiero mucho, gracias por seguir estos cuatro años conmigo y esta serial, ha sido la más difícil de escribir, en especial esos momentos en los cuales no sabido cómo continuarla, prometo que traeré más diversión en sus vidas,sigue gustandome escribir, pero viene un año muy difícil, aun así... GRACIAS <3
Hijo de la Luna: Capítulo 32
Feliz navidad y prospero año nuevo <3
jueves, 31 de octubre de 2013
Hijo de la Luna: Capítulo 28
Capítulo 28.
“Hay
cosas que jamás lograrán controlarse, como los sentimientos (Parte 2)”
Minho había entrado a
la oficina luego de que Junsu con una sola mirada le dijese que estaba bien,
que no le preocupara la presencia de Yoochun, él se las arreglaría y él confía
en Junsu y sus palabras.
- Minho…
La voz de Siwon sonó
débil, tan dolida.
- Hola… hyung.
*******
Luego de que Minho
entrara a la oficina del mayor, se hizo aquel silencio incómodo entre el
pelinegro y él, uno que la verdad, jamás creyó que se crearía entre ambos.
- Junsu… yo… -Yoochun
comenzó a decir apenas, sin saber cómo tratarle, ni qué decir, tenía unas ganas
de salir corriendo y no tener que verle.
- En la azotea.
–Pidió Junsu, para él, Yoochun era como un libro abierto, sabía bien las pocas
ganas que éste tenía para hablarle.
Hay cosas que es
mejor simplificarlas y ya no mortificarse, ese día le diría adiós aquella
persona, aun si eso no es lo que quiere, aun si su corazón le grita que le
reproche todo, que no actúe de manera tan madura.
Caminó a paso lento
para subir las escaleras, tratando de retrasar un poquito, aquella despedida
para quedarse con un algo más de recuerdos, a pesar de que fuesen tristes,
quería sentir un poco más la compañía del pelinegro.
Cuando salieron hacia
la azotea el viento meció sus rojizos cabellos, mostrando aquella imagen frágil
ante los ojos del mayor.
- Supongo que ahora
puedes hablar… -Musitó Junsu, parado de lado.
- No sé cómo decir
las cosas. –Respondió Yoochun con sinceridad, bajando la cabeza, en ese momento
ya no quería seguir mirando al menor… Había olvidado aquella aura que siempre
le rodeaba: Tan misteriosa y solitaria, pero a la vez tan atractiva y
cautivadora.
- ¿Hay alguien más? –
Junsu miró hacia el frente, con sus brazos a cada lado de su cuerpo, mordiendo
su labial inferior en señal de nerviosismos, con el corazón latiendo rápido,
sin ganas de escuchar ni una respuesta a su cuestionamiento.
- Sí… -La respuesta de Park hizo eco
en los oídos del menor, quien cerró fuertemente sus ojos tratando de retener
las lágrimas, no iba a derrumbarse frente a nadie, menos frente a él. –Él me necesita...
Junsu sonrió suave y abrió sus ojos,
él también le había necesitado, había llorado por noches enteras por poder si
quiera tener una sola palabra... él le necesitó... justo, igual como ahora le
estaba necesitando su ya desesperado corazón, pero a Yoochun no le importaba, dejaba
entre ver que jamás le importó... Entonces, ¿Para qué seguir creyendo que en
algún momento aquel chico le entienda? No había caso en si quiera albergar una
mínima esperanza, y así lo haría. Porque esto iba más allá del amor que
sintiera por el pelinegro, dejarle de esa manera, con los sentimientos en manos
y un montón de dudas solo demostraba que el mayor no sentía realmente “amor”
hacia él, que había caído en sus palabras, había caído como un idiota
enamorado… le dejó ir más allá de lo permitido. No, no había vuelta atrás.
- Cuida bien de él, entonces. –Su voz
fue suave, si Yoochun pensaba que habían cosas más importantes que si quiera
pedirle disculpas por haberle dejado, sin palabra alguna de por medio, entonces
no había necesidad de seguir esperando. -Yo haré de cuenta que esto jamás pasó.
- Junsu... –Yoochun quiso decir algo,
levantarle los ánimos, quitar aquella sonrisa melancólica por una tranquila… Quería
por todos los medios evitarle tristezas, irónico, pues en ese instante le
dejaba entre ver que estaba interesado en otro.
- Tranquilo, ya me hice a la idea de
esto… Tuve muchos días para hacerlo… –Junsu le miró sonriente, aun si por
dentro estaba destrozando, eso era algo de él, de nadie más y mucho menos de Yoochun,
a nadie más que él tendría que importarle su tristeza. –Desde un principio esto
nada más era algo pasajero…
Yoochun le miró algo desconcertado.
Esas palabras dejando un vacío angustiante en su pecho.
- Solo que yo di paso libre a otras
cosas… Me dejé llevar por palabras, que ahora veo eran vacía. Siempre he sido
algo torpe para estas cosas. Creí que las promesas habían sido importantes para
ambos lados y no fue así. –Le recordó al pelinegro sus primeros acercamientos, las
promesas hechas cuando se aventuraron a tener esa relación, sin quitar su
sonrisa aun si sus ojos le traicionaban y mostraban lo lastimado que estaba.
–Ya obtuviste de mí lo que quería y es hora de despedirse. Al final de cuenta
pasé a estar en tu lista. ¿No? –Y no pudo evitar cierto reproche salir de sus
labios, era humano, algo como eso era normal.
Yoochun negó, eso no era verdad, aun
si ahora quería terminarle, él jamás el consideró como una conquista pasajera.
- Eso no ciert…
- Lo es, por donde trates de mirarlo…
es lo que parece. –Le cortó Junsu. –No te justifiques, la hora de las
explicaciones pasó hace un par de semanas. –Junsu en ese momento se negó a
escuchar si quiera una explicación... había esperado mucho y obtenido nada.
Soltó un leve suspiro, para luego
sonreír al menos había en ese momento una despedida, una que podría recordar
para tener siempre en la cabeza que
entregar su propio corazón a alguien, era peligroso y que era mejor no
arriesgarse, no era bueno bajar de aquel modo la guardia.
Al fin de cuentas él era el idiota,
nadie más… por no hacer caso de lo que su cabeza decía por dejar que su corazón
mandara por sobre todo. Porque nunca el amor del pelinegro le perteneció, y lo
sabe bien, él dio su corazón a cambio de nada.
- Adiós…
Y lo peor es que ni si quiera podía
irse con el corazón en mano, se iba con rastros de él, que ni siquiera podía
sentir como propio.
- Adiós... –Terminó por decir el
mayor.
Y graciosamente, esa palabra dicha de
los labios del pelinegro terminó de quebrarle por completo. Se quedó ahí
parado, en la azotea viendo como Yoochun se volteaba y le dejaba ir. Para el
mayor era fácil dejarle, solo él quedaba con el corazón destrozado.
- Igual como aquella vez... –Murmuró
recordando vagas imágenes de su pasado, él siempre lo supo, él jamás tuvo un “Por siempre” ni un “Nos volveremos a ver” como el resto de sus hermanos. Soltó un leve
suspiro acongojado, tenía tantas ganas de llorar, solo que justo en ese momento
se vio más solo que de costumbre, no había nadie que pudiera brindarle si
quiera un hombro el cual mojar con lágrimas.
******
Parque.
Changmin estaba ahí,
caminando con un rumbo fijo en su mente. Observó a su alrededor… cerca de este
mismo parque había visto por primera vez a su hijo, a su Yoogeun. Esa vez había
sentido como parte de su ser se completaba, había sido tan extraordinario para
él aquel encuentro, era uno de sus mejores recuerdos… El día que conoció a
Yoogeun.
El día en que conoció
a su hijo… a ese ser adorable que se había ganado su corazón con creces.
******
- Minho. –Junsu llamó al menor cuando
bajaba por una de las escaleras.
El menor volteó su mirada junto con su
hermano mayor que en ese momento no le soltaba y le apachurraba con fuerza.
Aquella imagen a Junsu le hizo sentir un porciento mejor, al menor había un
mejor panorama para Minho y para su hermano Heechul.
- ¿Qué harás ahora? –Preguntó
mostrándose tranquilo, como si en verdad nadie le hubiese roto el corazón en
mil pedazos.
- Iré por, Yoogeunnie. ¿Irás a ver a
Heechul hyung? –El abrazo de Siwon se hizo más fuerte.
Junsu asintió levemente con la cabeza.
–Debo reemplazar a Kibum.
- ¿Puede ir mi hyung contigo?
–Preguntó Minho con cierto rostro infantil.
Junsu llevó su mirada al mayor y le
sonrió –Claro, no veo por qué no pueda.
Siwon soltó un leve suspiro al
escuchar la respuesta del pelirrojo, ahora todo estaba dispuesto a que pudiera
ver al chico peli anaranjado.
- Todo irá bien, si realmente quieres,
Siwon ssi. –Musitó Junsu con una sonrisa sobre sus propios labiales. Siwon le
observó, entendía algo más el motivo por el cual Yoochun se había fijado en ese
chico, tenía una mirada tan tranquilizadora, así como todo lo que le rodeaba.
- Muchas gracias, por todo… -Respondió
Siwon a aquel chico pelirrojo.
- ¿Podemos ir ahora? Kibum tiene que
irse luego. –Comentó sonriente, además necesitaba pronto conversar con Siwon,
pues veía en él tantas dudas.
- Ok, vamos. Minho te dejaré en la
escuela de Yoogeun.
Minho negó a las palabras de su
hermano, necesitaba ir lo antes posible hasta el hospital a ver a Heechul,
entre menos demorase será mejor para ambos.
- Vayan ahora al hospital, entre menos
demoren será mucho mejor. Yo puedo tomar un taxi.
Y los mayores asintieron. Minho tomó
un taxi y ellos se fueron a paso raudo hasta el hospital para salvar la vida de
Heechul.
- No dudes de tus sentimientos, Siwon
ssi. Nada está perdido. –Comentó Junsu con voz afable. –Heechul te está
esperando, créeme. Más que nadie sabes cómo es. Heechul se muestra de cierta
forma, como un chico frío que no perdona nada, pero al contrario de ello él es
un chico cariñoso, tierno que es muy fácil de dañar.
- Junsu ssi… -Siwon dio una leve
mirada hacia el menor.
- Si tienes la oportunidad de amar y
ser amado, no lo dejes ir… Heechul es el indicado, y tú eres el indicado para
él.
- Ahora entiendo por qué Yoochun se
enamoró de ti. –Dijo Siwon mientras conducía, con una sonrisa tranquila en sus
labios. –Me alegra que hayas llegado a la vida de ese idiota, ya me estaba
hartando de que solo se la pasaran en fiestas y ligando por ahí. –Siwon hablaba
con tranquilidad, sin percatarse de cuan dolorosas eran esas palabras para Kim,
porque Junsu no lo niega, le duele en el alma haber terminado con Yoochun, le
duele en alma porque siente que ha sido traicionado de nuevo, y una pena de
anteaño se propaga en él y le hace sentir aun peor.
- Hablas de él como si jamás se
hubiese enamorado. –Comentó Junsu, mirando con aire despistado por la ventana
lateral de su asiento.
- Pues que yo sepa, jamás lo ha hecho.
Junsu cerró sus ojos un momento, como
le gustaría que eso haya sido verdad, que el corazón del pelinegro jamás haya
pertenecido a otro… pero la realidad era distinta, y tal pareciera que jamás
logró tener el corazón de Yoochun.
- Solo espero que no lo dañes, Yoochun
es muy frágil, idiota… no lo negaré, pero es frágil. –Junsu abrió sus ojos y
miró al mayor un momento.
- Jamás lo dañaría, para mí es
importante su felicidad… a costa de todo, para mí Yoochun es importante. –Y esa
era otra verdad.
¿Por qué tampoco quiso espetarle el
hecho de haberle dejado solo en estos días tan difícil para su persona? La
respuesta era simple… Yoochun no sabía manejar situaciones de estrés, tampoco
era bueno confortando a alguien, era fácil dañarle… mínimos detalles le desestabilizaban,
era tan fácil confundirlo. Era una persona que jamás ha alcanzado una
estabilidad emocional real, es por eso que no iba a hacer nada para dañarle.
- Te creo, Yoochun tiene suerte. –El
menor sonrió sutil, aunque realmente no sabía si Park tenía no suerte, cuando
hablaron hace tan solo un momento… pudo ver que su corazón estaba afligido,
pero no por él ni por el hecho de que estaban terminando la relación, era por
esa persona dueña del su corazón la que dañaba al pelinegro.
- Nunca te alejes de él, Siwon ssi…
Yoochun, realmente siempre necesitará de ti.
- No criamos juntos, hemos estado para
el otro siempre y espero que sea así por otro “siempre” más.
El pelirrojo respiró hondo, eso al
menos le dejaba tranquilo, sea lo sea que esté dañando al pelinegro, no iba a
estar solo para enfrentar aquel dolor.
Aunque realmente no supiera que el
causante de ese dolor era aquel chico a su lado que iba a enmendar el daño
hecho a su hermano.
*****
Jardín
Infantil.
RainBow.
- Aquí por favor. –Dijo Minho con una
sonrisa animada, se sentía tan tranquilo luego de haber hablado con su hermano
para solucionar aquel problema, aquel mal entendido que por poco y le cuesta a
su única familia. –Gracias. –Salió del taxi luego de haber pagado el costo del
viaje.
Respiró hondo, estaba sopesando
nuevamente lo de volver a Japón, la verdad es que era tentador el irse, el
poder descansar de todo lo que ha tenido que sufrir ese casi medio año que ya
llevaba en Corea. El tener que enfrentarse a tantas cosas le tenía agotado…
Pero también estaba el hecho que si
volvía a Japón, Yoogeun perdería toda oportunidad de ver a su appa.
- Pero él no sabe que Yoogeun es su
hijo… él ni si quiera lo cree. –Musitó con voz baja.
Tenía muchas cosas en la cabeza que
solo lograban agotarle… es que… ¡Por Dios! Changmin algún día formaría a su
familia y él simplemente se iba a destrozar, porque era él… era aquel chico que
cuando eran pequeños le confortó con cariñosas palabras para que no se sintiera
mal, para que no pensara que sus padres no le quería… era quien le dio ánimos
para seguir superándose ante todo, era su primer amor, su primera vez, el padre
de su más grande tesoro. ¿Por qué no podrían ser las cosas más fáciles? ¿Por
qué no mejor se enamoró de una linda chica y que esta correspondiera sus
sentimientos? ¿Por qué debía enamorarse de su mejor amigo? De un imposible… que
se quedaba en eso, en un imposible…
No era justo y lo sabía, pero jamás
creyó que podría embarazarse, siempre creyó que esas cosas solo pasaban en la
ficción: Un hombre en la vida real no
puede concebir una vida.
Pero él, no era cualquier hombre. Era,
como Junsu siempre le decía: Un hijo de
la Luna. Una especie de leyenda pues podía concebir una vida.
- ¡Omma! –Un hermoso gritito llegó a
sus oídos, sacándole de aquel mundo lleno de dudas, miedos y pesares. Ese ser
podía sacarlo de la depresión más fuerte con solo oír su voz.
- Bebe… -Le sonrió tierno,
acuclillándose para poder besar su frente. - ¿Cómo estás, hermoso? –preguntó
Minho con una adorable sonrisa, tan adorable como la de su hijo.
- ¡Bien~! Hoy jugué mucho con Minha~ y
me dio galletas y yo le di pastelitos de tío JiJi. –Contó su bebito todo
emocionado porque tenía nueva amiga.
Minho le contempló sonriente, Yoogeun
era tan lindo, inteligente y adorable… no puede negar que a veces le sobrepasa
y le quita todas las energías, pero era un niño… uno hermoso que le ayudó día a
día a no rendirse por nada del mundo.
- ¡Changmin hyung!
¿Changmin? ¿Dónde? Esperen… aquel
gritito había sido de su hijo… ¡Su hijo! Aquel que ya no estaba frente a él
contándole la historia sobre las galletas de tío JJ.
- ¡Yoogeun! –Se levantó de golpe,
viendo que su hijo llenado de besos el rostro de Changmin, ese que le abrazaba
tan aprehensivamente, que sonreía feliz, orgulloso, lleno de un sentimiento que
él reconoce sentir cuando tienen a su bebe entre sus brazos. –Changmin ssi…
¿Qué hace aquí?
Changmin miró a Minho sonriente, esto
era algo bueno, verles a ambos justo en ese momento.
- ¿Te parece aceptar una cena? –Pregunta
con una sonrisa sobre sus labios. Minho le miró confundido “¿Aceptar una cena?”
¿Qué significaba eso?
- ¿Qué? –Preguntó con confusión. ¿Qué
estaba pensando Changmin?
- ¿Tienes problemas para escuchar? –El
sarcasmo de Changmin llegando justo en el mejor momento, como siempre, no
pudiendo aguantarse.
- El que parece tener problemas es
otro. ¿Estás sufriendo de algún tipo de enfermedad que vienes aquí a pedir
aquello? –Ese podía ser el único motivo por el cual el mayor podría invitarle a
cenar, pues… la última vez que se “dirigieron” la palabra él se ocupó de
dejarle en la mejilla una marca rojiza hecha por su mano diestra.
- Necesito hablar contigo… -Musitó
algo más suplicante, él tenía que arreglar su situación con el menor, con su
hijo… Le iba a dar un ataque si no lo hacía pronto, si dejaba pasar más tiempo
estaba seguro que los perdería y para siempre.
- No veo tema del cual desees hablar
conmigo, si es algo referente al trabajo, haga el favor de hacerlo por medio de
la vía correcta, hable con mi secretaria y acordamos una cita laboral.
–Respondió Minho, con un tono profesional, escondiendo el chiquillo débil y
vulnerable que era. –Ahora si me disculpa, debo retirarme con mi hijo.
- ¡No! –Minho y Changmin miraron
sorprendido al pequeño, ese que se aferraba con fuerza al más alto. –No te
vayas hyung… omma… que no se vaya…
Choi sintió que el pecho se le
oprimía… ¿Tanto quería Yoogeun a Changmin? ¿Qué iba a hacer? Desde un principio
debió prevenir esta situación, esto era solo su culpa, de nadie más, todo el
sufrimiento de su hijo era culpa de él… ¿Qué clase de padre era si privaba a su
hijo de su appa?
- No me he ido… ¿Quién dijo eso? –Y se
hizo escuchar la voz aterciopelada de Changmin, ese que abrazaba afectuosamente
al menor. –Yo jamás dejaría a Yoogeun. ¿Entendido?
Las cosas siempre podían ser un poco
más complicadas, Minho lo sabía…
- Está bien… acepto la cena… -Musitó
bajo, esperando que Changmin haya escuchado sus palabras. –Pero solo lo hago
por Yoogeun.
- Gracias…
Minho podría admitirlo o no, pero
justo en ese momento, en donde eran solamente ellos tres… se sentía bien tranquilo,
como si esa situación fuese lo correcto.
*****
Hospital
de Seúl.
- Wooyoung ah. –El nombrado volteo,
sonriendo sutilmente al ver a uno de los hermanos de doctor Kim.
- Junsu ssi… ¿Quiere ver a su hermano?
–Preguntó de manera amable, y es que Junsu le caía bien, pues le hacía sentir
tranquilo.
- Por favor, necesitamos hacer algo.
–El menor le miró curioso.
- ¿Necesitamos? –Junsu asintió,
llevando su mirada hacia Siwon, que le esperaba sentado en una de las bancas
dispuestas en el lugar. –Oh… comprendo. Claro, vengan.
Junsu le hizo una pequeña seña al
mayor la cual fue entendida por su receptor de inmediato pues éste procedió a
levantarse de su asiento y caminar hasta él, con semblante nervioso, eso se
notaba… Junsu sonrió algo enternecido.
- Siwon ssi… si sus sentimientos son
reales, aun con lo orgulloso que pueda ser mi hermano, estoy seguro que le
creerá, que le entenderá y de que estará feliz de tenerle a su lado. –Choi le
miró curioso, porque él necesitaba esas palabras, necesitaba sentir que no se
estaba equivocando de nuevo y Junsu lo supo.
- Gracias, Junsu ah… -Dijo el mayor
tomando sutilmente la mano izquierda de Junsu, obteniendo un sutil sonrojo
tímido por parte de éste.
- De nada, ahora entremos. –Musitó
cuando Wooyoung les daba acceso a la habitación de su hermano mayor. –Chullie
ah… -Murmuró bajito, caminando hasta su hermano para tomar una de sus manos y
besar sus nudillos con cariño. –Te daré un regalo, hermanito… -Musitó llevando
la mano de su hermano hasta su pequeño para darle algo de su energía vital,
para darle algo más de conciencia a su mayor. –Te amo, hermano. Así que… no
seas testarudo, ni un idiota… Como omma decía… “No desaproveches la oportunidad
de amar ni de ser amado, ésta no viene seguido… y tú mereces ser feliz”
Siwon le miró curioso, y es que luego
de que Junsu se llevara la mano del mayor hasta el pecho los labios de ese
peli-anaranjado tomaron algo más de color.
- Siwon ssi… si quiere hablar con mi
hermano y que éste le escuche tome su mano y hable con sinceridad. –Dijo Junsu,
soltando con delicadeza la mano de su hermano. –Vendré más tarde, Chullie ah…
-Dice en tono afectuoso, regalando un sutil beso en la frente de su hermano.
–Les dejo solos, si necesita algo, estaré afuera.
El menor de los Kim se levantó del
lugar en el que estaba, emprendió su marcha hacia la puerta regalándole de paso
una sonrisa confortable a Choi procediendo a dejar a solas con su hermano
mayor.
Siwon se quedó sin moverse por unos
segundos, viendo con mayor claridad el cuerpo de su peli anaranjado. ¿Por qué
estaba así? Dio unos cuantos pasos hacia el mayor. ¿Cuánto misterio ocultaba
aquella figura tendida en esa cama.
- Heechul… -Murmuró con suavidad el
nombre del mayor. Tomó asiento en donde antes hubo estado Junsu. Delineó con
delicadeza el dorso de la mano de su chico antes de atreverse a tomarla entre
sus manos. - ¿Qué te he hecho? –Musitó bajito… - ¿Cómo puedo saber que me
escuchas…? –Preguntó al aire y es que estaba confundido, algo aturdido por
tener que verle de aquel modo.
¿Cómo podría explicarle que sus
sentimientos eran reales? ¿Qué lo que pasó con aquella mujer solo fue
confusión? Es que no era fácil llegar y aceptar sus sentimientos… sentimientos
que son para otro chico.
- No puedo decir que estoy confundido…
siempre he sabido a quien amo, a quien quiero desesperadamente a mi lado… es
solo… -Soltó un leve suspiro. - ¿Cómo puedo ignorar lo que mi familia quiere?
¿Cómo se hace? ¿Cómo puedo tener algo contigo si no puedo prometerte que todo
estará bien?
Y recordó las palabras que Minho le
dijera antes…
Flash
Back.
-
Minho… -Musitó con voz débil y dolida. Sinceramente no esperaba verle ahí, no
creía que fuese Minho quien viniera hasta él, cuando debía ser al contrario.
-
Hola… hyung. –Saludo bajo, algo tímido, sin tener a ciencia cierta lo que
debería decir. - ¿Molesto?
-
¡No! –Respondió rápidamente al mayor. Si Minho había decidido venir era por
algo, no podía desaprovechar la oportunidad de hablar con su hermano menor.
-
Bueno… entonces… ¿Podemos hablar? –Preguntó con cierto tono reticente. Aun le
dolía el hecho de que no le haya creído, pero confiaba en su hermano, por ese
motivo había decidido venir.
-
Claro que sí… -Siwon se levantó de aquella silla tras su escritorio y se encaminó
a uno de los sillones que estaban dentro de la oficina. –Toma asiento. –Pidió
con tono educado.
Minho
no se hizo esperar y se sentó frente al mayor. Las preguntas que rondaban la
cabeza de Minho eran simples, dada a la situación en la que estaban.
-
¿Sigues desilusionado de mí? –Esa era la primera pregunta.
Siwon
le miró con preocupación, la respuesta era obvia y debía dar un buen argumento
del por qué.
-
No lo estoy… y cuando dije que lo estaba, me he equivocado, Minho. –Respondió
con sinceridad al menor, ese que surcaba una pequeña sonrisa por su respuesta.
-
¿Nos sigues queriendo? –Esa era la segunda pregunta.
-
Querer es poco, Minho. Yo los amo, eres mi dongsaeng, mi único hermano… Yoogeun
mi adorable sobrino, quererles sería poco.
-
¿Puedo seguir confiando en que estarás a mi lado? –Tercera pregunta.
-
Para siempre. –Respondió sin pensar el mayor.
-
¿Sigues con esa mujer? –Cuarte pregunta, muy importante.
-
No, ella es un gran error, ni si quiera siento algo por ella… fue solo… -Suelta
un leve suspiro.
-
¿Padre te está presionando? –Preguntó con preocupación. Siwon se notaba algo
agotado y agobiado.
-
Lo está…
-
Lo supuse… -Musitó el menor. –Hyung… La verdad no sé qué pesos debas asumir
producto de la presión que genera padre en ti por ser su primogénito y único
hijo. –Siwon le miró triste por aquel “único hijo”. –Pero… realmente padre no
es nada sin ti, todos sus socios te conocen y conocen mejor que él tu trabajo,
él depende de ti… -Suelta un pequeño suspiro. –Pero tu corazón, es tuyo, tú ves
a quién quieres amar, no él.
-
No es fácil, Minho… -El menor sonrió sutil.
-
Pero tampoco imposible.
Minho
se levantó de su asiento para ocupar un lugar al lado de su hermano y de ese
modo poder abrazarle.
-
Siwon… Debes vivir tu vida. Padre no estará siempre, lamentablemente… al igual
que madre. Cuando ellos se vayan, tal vez sea demasiado tarde para hacer lo que
quieras y con quien quieres.
El
mayor sopesó sus palabras, él tenía razón… no podía seguir de aquel modo
ignorando lo que su corazón decía, aun si no era fácil, si era inteligente…
podría encontrar una solución.
-
No ignores lo que sientes por Heechul… menos cuando él te necesita tanto en
éste momento. –Comentó Aun abrazado a su hermano.
-
¿Eh? –Siwon le miró confundido… ¿Cómo Minho sabía aquello? ¿Y a qué se refería
con eso de que Heechul le necesitaba? - ¿De qué hablar, Minho?
El
menor levantó la mirada, encontrándose con aquello ojos preocupados. –Heechul
está en coma, en el hospital de Seúl… él te necesita más que a nadie en éste
momento.
El
corazón del mayor dio un vuelvo doloroso… ¿Qué Heechul estaba qué? Eso tenía
que ser una broma, su peli anaranjado no podía estar en un hospital.
-
Según lo que dicen los doctores él necesita más que nunca del apoyo de las
personas que necesitan… Y Heechul hyung te necesita mucho, hyung.
-
¿Qué?
-
Por favor… -Minho apretó la mano diestra del mayor para hacer entrar en razón.
-
Quiero ir a verle… ahora… -Pidió Siwon viendo a su hermano con preocupación y
añoranza.
-
Claro, su hermano menor está aquí. Así que vamos. –Minho se levantó del asiento
y jaló a su hermano haciendo que éste también se levantara.
Fin
del Flash Back.
Siwon dio un suspiro, mirando
fijamente el cuerpo del mayor.
- ¿Es demasiado tarde para decir lo
que siento por ti? –Toma una de las manos del peli rojo y la lleva a hasta sus
labios para besar sus nudillos. –Quiero creer que aún tengo tiempo… -Respiró
hondo, aferrándose un poco más a la mano del mayor. –Quiero… quiero que me des
una oportunidad más de estar a tu lado, por favor… Quiero demostrarte que puedo
hacerte feliz, de que… todo este tiempo… de verdad entre tú y yo… ha habido
algo especial, importante, para ambos… Heechul… Si despiertas… ¿Me dejas ser tu
hombre?
Luego de aquella última pregunta aquella
mano que Siwon sostenía comenzó a moverse, al igual como esos parpados que
comenzaba a abrirse.
- Realmente…
detesto ser débil…
Y Siwon miró sorprendido… porque
Heechul había despertado… ¡Había despertado! Aun si no entendía por qué estaba
completamente emocionado, su peli anaranjado volvía en razón, volvía a mirarle
con esos ojos tan cortantes y profundos que tanto él amaba.
- Me has tenido pendiente de un hilo…
Heechul solo sonrió un poco por esas
palabras dichas por el menor, es que el miraba con ojos cristalizados y
emocionado porque él había despertado.
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