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martes, 20 de octubre de 2015

Actualización Nº55

Hola, yo sé que ha pasado casi un año desde que intenté actualizar, que las he tenido en ascua, la verdad es que he tenido un montón de líos, ciertamente me cambié de universidad y tengo trabajo en el cual he ascendido y pues es mucho el peso sobre mis hombros.


De todos modos lo otro que me demoró es que no sabía qué escribir, de la anda perdí la emoción de la pareja Changminho, no porque no creyera en ella, sino que de la nada comencé a leer cosas demasiadas melosas, y luego me di cuenta que el Minho que estaba escribiendo perdía la esencia del personaje que yo escribía y comenzaba a parecer a otra imagen de otros Minho, de otras historias, etc. Y porque cuando algo se hace demasiado masivo yo comienzo a perder totalmente el interés jajajaja


Bueno lo otro es que tomé mucho cariño a otras couples, y luego me di cuenta que si a Junsu lo ponía con cualquiera me gusta, luego que me di cuenta que un torpe Junsu pero que no sea infantil sino que uno más idiota de carácter, algo más cínico, se parecía mucho más al Junsu que he visto, uno más HOMBRE.

Lo mismo que los otros, siento que tengo otra imagen de ellos y eso ha hecho que cambie muchas perspectiva, lo otro que me ha ayudado mucho a volver a escribir que es soy demasiado rolerplayer jajaja y pues he tenido la posibilidad de explorar diversos caracteres que podrían ir con alguna historia.


Bueno, a lo que voy, es que hoy la historia cambia un poco el rumbo de la idea inicial, y de la nada el que lo haga me gusta mucho, tal vez no tendrá el final que ustedes desean, pero sí un final que me guste más.



Bien, a lo que muchas han venido:


Hijo de la Luna: Capítulo 33


Espero que les guste el capítulo, es como un interludio al cambio drástico que se dará, a los pensamientos y sentimientos, ahora quitaré la estela de dudas de la vida que han tenido los hermanos Kim, la confusión, el desamor, me centraré en las parejas conflictivas: En lo que podría ser el Changminho y lo que pudo ser el Yoosu.


No diré más, espero que les guste <3

Hijo de la Luna: Capítulo 33

Capítulo 33.

“Conociendo el pasado. ¿Qué? ¿No era solo un sueño?”






— Ma… madre…


Apenas dijo esas palabras tanto Jaejoong como Kibum voltearon a ver con rapidez ¡NO PODÍA SER!


— Tanto tiempo sin verles, queridos.


No podía ser que su madre haya dejado su lugar tan importante, su adorado trabajo para venir hasta Corea a verles.


— ¿Cómo creen que no vendría a ver a mis tesoros importantes? Juré cuidarles, ese fue mi promesa.


Kibum ni si quiera esperó y corrió hasta ella para abrazarla.


— Omma… Omma… al fin volviste. —Dijo todo emocionado, haciendo reír a la bella mujer frente a ellos, Jaejoong estaba haciendo ya sus pucheros porque quería también abrazar a la bella mujer.

— Aigoo Jaejoong ah… no cambias esa linda manera de mirarme.

Kim Eli.


El mundo miró sorprendido hacia Park Yoochun  ¿Cómo sabía el nombre de aquella mujer?


— Realmente es Elisabeth, pero gracias, Park Yoochun. No le veo desde la cena en Viena con los inversionistas.


Changmin se acercó hasta su amigo de infancia para entender lo que sucedía, estaban pasando muchas cosas en ese momento, porque Park se había mostrado reticente a acercarse cuando vio irse a Junsu y ahora de la nada estaba mirando con sorpresa a la mujer frente a ellos, ho sí… tendría que hablar seriamente con Park.


— ¿Dónde está Junsu y el nuevo chico? —Preguntó la mujer mientras Kibum soltaba el abrazo.


Heechul sonrió algo incómodo… a su madre le gustaba verles juntos, saber que Junsu no estaba no le sería de gracia.


— Vamos… yo quiero conocer a mis nietos y a mis nueros. —Dijo con una presta sonrisa mientras miraba a ciertas personas. —Ustedes no saben cuánto he deseado conocer aquellos que se han atrevido a tocar a mis hijos. —Dijo.


Todos sintieron un escalofrío recorrer sus espaldas al momento de escuchar esas palabras, ahora entendían por qué los hermanos Kim se protegían tanto, lo habían aprendido de ella.


— Madre… no los asustes. —Pidió Heechul, tratando de no reírse de la cara de espanto de los chicos.

— Oh… Chulie… deja que me divierta. Además… tratan de quitarme a mis bebés. —Y nuevamente todos se quedaron sorprendidos al ver aquel puchero sobre los labios de la pelirroja.

— Pero si tú jamás podrás perdernos. Madre… nosotros no pudimos encontrar mejor mujer como madre, el destino te puso como la salvación de nuestras vidas.


Comentó Jaejoong… “La salvación nació como belleza, como la oda… como Dante describe a Beatriz, como la salvación, guiarnos desde aquel infierno que nuestras vidas eran, tendiste tu mano, nos trajiste de vuelta al paraíso.”


Kim Eli sonrió con presta gracia, antes de enmarcar el rostro de Jaejoong y besar su frente. Se alejó tan solo un poco para mirar a sus hijos.


— Siguen sin decirme dónde está Junsu.


Y la tensión volvió a los cuerpos de los hermanos Kim, les iría mal, muy mal…

Yoochun desde su lugar miraba todo sin creer, es que no podía ser cierto, no era ella la madre de esos chicos, además se notaba ¡DEMASIADO JOVEN PARA SER MADRE!


Flas back.

Rio un par de veces por aquellos chistes sin sentidos que tiraban uno que otro inversionista. La verdad es que le aburría ese tipo de reuniones, pero solamente porque esos hombres eran aburridos, aun así aguantó, y es que si quería surgir con su empresa tendría que hacerlo, tendría que aguantar.


- Noto tu poco agrado, pero si piensas que son monos educados encontraras la gracia a todo esto.


Yoochun parpadeó confundido, pues le estaban hablando en coreano. Volteó para saber a quién pertenecía esa voz femenina.


- Kim Eli, un gusto en conocerte, Park Yoocheon ssi. No creí que te volvería a ver en éste lugar.


El pelinegro volvió a mirarle confundido. ¿Qué dijo?


- Que no te sorprenda, porque no será la última, hay un lazo muy delgado de sentimientos e historias que harán que nos veamos reiteradas veces.

- Perdón, yo creo que se ha confundido.

- Oh no… — La mujer sonrió con firmeza. — Yo no olvido, no tengo esa capacidad, puedo morir, claro… pero todos mis recuerdos vuelven de vida en vida, porque prometí a mis hijos jamás olvidarles.


En un principio Yoochun sintió que esa mujer solo usaba metáforas para demostrar el amor por sus hijos, en especial porque para ella sus hijos eran su mejor virtud. Siempre que le preguntaban por sus hijos ella sonreía radiante. Aunque le sorprendió el escuchar lo mayores que eran esos “niños”

A Yoocheon, Eli le hacía gracia, era mujer divertida, digna de admiración, además tenía una voz de gran envidia, ella le había mostrado muchos lugares, había sido extraño, en ella encontró mucha familiaridad, como si le debiera algo…


— Espero que algún día entiendas que te mereces algo mucho mejor de lo que tienes, algún día tu corazón te lo pedirá.


En ese tiempo, aquellas palabras no tenían ningún sentido para él, pero ahora… cobraban un sentido muy enorme, y entonces miró hacia la puerta de embarque en donde se había ido Junsu.


Y tal vez ya era demasiado tarde.


*****


Casa Kim.


Si Shim y Park habían creído que en algún momento pudieran salvarse, estaba equivocados, porque en cuanto Kim Eli les vio caminar en una distinta dirección a ellos les llamó, haciéndoles notar que no podían en ir en otro camino.


     Ustedes creen que les dejaré. Minho también es mi hijo… —Changmin le miró avergonzado. —Por lo que Yoogeun es mi lindo nieto al igual que Dain y quienes vienen en camino.

     Omma… —Heecheol estaba avergonzado, por dios que su madre sí que sabía ponerle nervioso.

     Heecheol. No pretendas controlar lo que no está en tus manos. Y Park, tendrá que acompañarnos, aunque nuestra conversación será ya entrada la noche.


Había muchas cosas que esos misteriosos resguardaban, tantas que era difícil entender para el resto, los hermanos Kim solo habían logrado suspirar, ese día iba a ser muy largo y lleno de escusas.


—Kim Heecheol, tú primero. Joongie, cariño… Llevo tiempo sin comer comida Coreana, hazle el favor a tu madre y cocina para todos. Estoy segura que el resto te ayudará. Kibummie, ve a descansar, puedo ver lo mal que te estás sintiendo y lo nervioso que estás poniendo a tu novio.


Shim Changmin, Yoocheon, Yunho y Siwon miraban algo ajenos todo, el cómo esa mujer movía las cosas, entendían bien en ese momento el comportamiento tan inusual en los hermanos Kim.


     Tú no pareces extrañado. —Musitó Changmin a Jonghyun cuando éste salía con vaso con agua para su novio.

     La conozco desde niño,  en el orfanato, ella me presentó a mis padres. —Dijo con toda tranquilidad. Changmin le miró sorprendido, no sabía que Jonghyun era adoptado. —Con Kibummie nos conocimos desde toda la vida en el orfanato, junto con los demás, menos a Junsu ssi, a él lo conocí en la ida a Japón que tuve con mis padre y la familia Kim.

     ¿Qué? ¿Orfanato? ¿No son hermanos de sangre? —Preguntó Park realmente interesado en la historia.

     Heechul y Jaejoong lo son. Kibum y Junsu no son hermanos de sangre. —Comentó esta vez Yunho quien se puso tras Jonghyun y le apretó los hombros. —Sabes cómo se pondrá Key si no vas rápido con él.


Jonghyun hizo una mueca de pánico y corrió a su habitación, lo que hizo que el resto de los chicos rieran divertidos.


     ¿Tan serio es Kibum? —Preguntó Park a Shim, éste le miró con diversión antes de asentir efusivamente.

     Bueno chicos… ¿Necesitan saber algo? —Preguntó Yunho mientras se arreglaba el cabello.

     ¿Tendremos respuestas? —Preguntó con curiosidad Siwon.

     Muchas, entren conmigo a la cocina y ayudemos a Jaejoong.


Changmin saltó como resorte, porque estar en la cocina mientras su hyung cocinaba significaba comida rápida a su paladar y estómago.

Jaejoong se movía de un lado a otro por la cocina cuando el resto de los desocupados entraban a ésta. Les sonrió apenas y les dio una tarea a cada uno para poder sacar la comida rápido, además debían ir luego a buscar a su pequeña, que estaría feliz de al fin ver a su abuela en persona.


— Cuando apenas tenía dos años fui dejado en un orfanato junto con Heechul, él ya tenía unos tres años, puedo recordar borrosamente el rostro de una mujer que lloraba mientras nos dejaba, nos pedía perdón una y otra vez, luego miraba a mi madre y le pedía su ayuda. No sé en qué momento esa mujer se fue, no recuerdo haber llorado ni pedido que se quedara, de hecho solo recuerdo que era mujer, no sentía ningún lazo por ella que me hiciera pensar que debía seguirla, al contrario de cuando omma tomó nuestras manos y dijo que desde ese día ella nos cuidaría, al tiempo después llegamos a una casa muy linda, acogedora, con un diseño muy típico.


Todos se habían quedado en silencio cuando el relato de Jaejoong comenzó, a pesar de sus palabras mostraba tanta tranquilidad, y un cariño grande cuando hablaba de Kim Eli.


—Ella nos aceptó en su casa, y nos trató como sus hijos. Dijo que la Luna había querido que ella nos cuidara y nos diera todo su amor. Es una linda historia cuando eres niño, te hace sentir especial, y hasta el día de hoy creo que la Luna nos mandó con mamá. Ella nos enseñó de todos, nos dio todo un futuro y muchos hermanos, como cuando conocí a Kibum, él no hablaba y siempre estaba en silencio, luego con el tiempo lo vimos sonreír solo para mamá y Jonghyun, fue difícil hacer que nos reconociera a Heecheol y a mí como sus hermanos, aunque cuando lo hizo no se nos despegaba, era adorable.


Park le miró extrañado, porque de la nada Jaejoong se quedó en silencia y no quiso seguir hablando, pero… ¿Y Junsu?


— ¿Y Junsu? —La pregunta salió con rapidez de sus labios, Jaejoong le miró un instante antes de negar con la cabeza.

—No puedo darte esa información, Junsu es una persona enigmática, aun para nosotros, su cuerpo es débil por ayudar a otros, aunque… no hay nadie mejor que él, aun si es terco, y cuando digo que lo es, lo es… Pero su corazón es puro, sería difícil corromperle


Difícil corromperle… esas palabras torturaron la cabeza de Yoocheon, eso… dios, esperaba que fuese de verdad y rogaba porque no fuese débil, rogaba no haber dañado el corazón de Junsu.


—Él siempre está ahí, aun cuando le duele. Lo único malo de Junsu, es que nunca sabes qué pasa en su interior, él puede estar sufriendo mucho, pero no dirá nada… En los únicos momentos en el que se muestra débil es cuando su cuerpo no resiste y cae en cama, ahí… parece un pequeño en busca de refugio…


Jaejoong mostraba una mirada triste al decir aquellas palabras, Junsu era todo un enigma, pero lo que quería, lo quería mucho, y tenía tanto miedo de perderle, le aterraba saber que podría perderle con el paso del tiempo. Era al único a quien no le hicieron la promesa, y su corazón tiritaba cada vez que pensaba en eso, porque no podía perder a su hermano.


—Joongie… —Al escuchar ese susurró volvió en sí, miró a su esposo, este tenía la preocupación marcada en su rostro por lo que sonrió con sutileza y siguió haciendo lo debido.

—Mi familia es un misterio, aun para nosotros mismos, pero nuestra madre nos mantiene con vida, ella es nuestro tesoro, nos ayudó a tener todo lo que tenemos, y nos dejó conocer a quienes debíamos conocer. –Llevó su mirada a su esposo. —Estoy agradecida de ella, porque tengo una hermosa familia, y no solo lo digo por mis hermanos sino por Yunho y Dain.


Yunho no había evitado sonreír, esas palabras eran tan lindas, amaba a ese hombre frente a él, desde el primer momento se había prendado de ese enigmático hombre, aunque si en su momento no hizo las cosas bien…


Flash Back.


Venía recién de estar en las prácticas del equipo de futbol, habían estado realmente duras, masajeó su cuerpo justo cuando iba de camino a las duchas, de los últimos, como siempre, ser capitán del equipo era exigente, vio a todos sus compañeros de equipo salir ya bañados y vestidos para irse, se despidió de ellos con un movimiento de manos.

Tomó su ducha rápido, y es que de repente las ganas de ver su cama se hicieron enormes, se vistió con rapidez y  salió de los camerinos. En lo que caminaba su paso se entorpeció en lo que vio a cierta figura, a duras penas, piel blanca, cabello negro, ojos rasgados y profundos como los de un leopardo. ¿Quién era ese chico? Paró su paso, viendo como esa figura comenzaba a darle la espalda con esa caminar agraciado y tan masculina pero igual de sutil. Le vio tomando un móvil entre sus manos dando una sonrisa al escuchar la voz tras el aparato y su corazón se aceleró al escucharla… tanto, fue demasiado, porque nunca se había sentido así, llevó su diestra hasta su pecho, sintiendo sus latidos.


-          ¡Hyung! ¿Dónde estás?


Yunho le miró con sorpresa, ese chico de ahí era coreano, al igual que él. ¿Con quién estaría hablando? Y sonreía… hermoso, precioso… ese de ahí era un ángel. Sin precedente comenzó a acercarse, sin darse cuenta, sus pasos eran inconscientes, él solo quería tocar a ese chico frente a sus ojos.

Y luego escuchó aquel nombre.


-Ok, Heechul, hyung. –Le vio responder con un tierno puchero sobre sus labios y a mismo se dio cuenta que deseaba esos labios, sin reparo… los quería solo para él.


Luego se preguntó qué era lo que estaba pensando, ni si quiera conocía a ese chico, era primera vez que lo veía, era imposible que tantos sentimientos se vertieran en él tan rápido como en una sola vista.

Cuando miró nuevamente en dirección a ese bello chico éste estaba de frente a él, mirándole sorprendido. ¿Por qué? Y Yunho se vio queriendo saber muchas cosas, en especial el “por qué” de ese hermoso sonrojo que azotó esas pálidas mejillas.


-Yun… -Y las palabras dejaron de brotar de esos labios. Yunho parpadeó confundido ¿A caso ese chico conocía su nombre?


Y trató de acercarse, viendo cómo el ajeno daba un paso hacia atrás, le vio guardar su móvil antes de dar la vuelta y correr lejos de él, entonces Yunho vio que sería fácil correr y atraparlo, pero sus piernas no respondieron, no quisieron seguir su impulso de correr tras ese pelinegro, miró a su alrededor ¿Qué mierda le pasaba?


Y hubiese deseado que todo quedase en eso, en una vista fortuita y no volver a ver ese chico, pero la realidad fue distinta, en especial cuando le vio entrar a su salón a la hora de almuerzo, usando el uniforme de la escuela, con su cabello negro y esos labios demasiado rojos y besables. ¡Mierda!

Pero el tema estaba era otro, lo que importaba es que ese chico estudiaba en su escuela y en ese momento entraba a su salón. Le vio mirar de un lado a otro, parecía buscar alguien, después una sonrisa iluminó su rostro antes de entra decidido al salón.


-Hyung~ -La voz de ese chico le encandilo, y quedó helado cuando le vio caminar en su dirección, el calor en sus mejillas lo golpearon, y una sensación de mariposas le embargó por completo ¿Es que ese chico se acercaba a él?


Pero la desilusión  le golpeó cuando no fue a él a quien abrazó, sino que al estrambótico de la clase, de cara sonriente, sin reparó… es que vio esos labios tan besable topar con la frente de su compañero y hasta ese momento mejor amigo.


-Jiji… -Pero escuchó una voz apagada, y miró a su amigo, vio un puchero en sus labios y a su ángel acariciando su rostro.

-Hyung… no debiste venir, con Su te lo dijimos. Ahora mira cómo estás.

-Heechul… -Y él no pudo más que acercarse, porque de repente se sintió el peor amigo, por un momento pensó en odiar a su estrambótico amigo, pero luego de ver el estado en el que estaba. - ¿Qué te duele?


La sonrisa algo forzada de su amigo se hizo visible, y no por la incomodidad de su presencia, sino por lo mal que se iba sintiendo.


-Hyung… trata de comer un poco, te hará bien. Anda, te traje tu almuerzo. –Vio a Heechul negando todo pucheroso, pero luego un ceño algo fruncido surcó el bello rostro de su ángel al cual Heechol había llamado Jiji.

-Hazle caso, te ves muy débil. –Y luego tuvo la mirada algo nerviosa por parte de ese pelinegro.


Entonces todo fue extraño, porque ese chico sacó unas cuantas cajitas de comida, y Yunho lo miró sorprendido porque se sentó frente a su amigo, y le dio comida en la boca, ahí fue que Jung sintió por primera vez los celos. Porque ese pelinegro, apenas y reparaba en su presencia, lo que era molesto.


….

….

….



-¿Tu hermano menor? –Preguntó desconcertado.


Heecheol enarcó una ceja sin entender esas palabras, en especial esa encarada que le dio Yunho cuando un chico le invitó a salir y pues como siempre había aceptado la salida.


-¿Qué sucede contigo, Yunnie? –Preguntó con el entrecejo fruncid. –Tú nunca me habías hablado así de feo, así que comienza a soltarla de una vez.


Las mejillas de Yunho se azoraron por completo, y bajó la mirada, porque le había gritado a su amigo que era un descarado por pretender engañar a cierto pelinegro, luego su amigo le miró sin entender y entre grito y grito al final terminó diciéndole que el chico de la otra vez era su lindo hermanito menor.


-¿No obtendré respuesta? –Preguntó nuevamente Heechul, a lo que Yunho solo bajó la cabeza, más avergonzado porque era simplemente un idiota. Es que ¡Dios! De solo pensar en que ese chico podría sufrir un desamor no le agradaba, no quería pensar en ese rostro cruzado por la línea de la tristeza.


Jaejoong…


Jaejoong…


Había ocupado todos sus pensamientos de la nada, como si de pronto encontrase a su otra mitad y él se sintiera el hombre más dichoso con solo verlo.


-Ten cuidado, Jung Yunho… Jaejoong es mi persona importante.


Y esas palabras sorprendieron a Yunho, porque la voz de Heechul no era melosa como siempre, al contrario, era dura, parca, como si de pronto viera en Yunho una amenaza.



Y tal vez estaba en cierto punto en lo cierto, solo tal vez.


sábado, 27 de diciembre de 2014

Actualización Nº 54

Hola chicas~ 


Sí, como vieron antes de terminar el año estoy haciendo una actualización y espero que les guste leerlo tanto como ha gustado escribir el capítulo y les seré sincera, lleva como dos semanas escrito, solo edité unas cosas pequeñas antes de subirlo.

Disfruten, porque ya no queda casi nada para que la serial termine. Las quiero mucho, gracias por seguir estos cuatro años conmigo y esta serial, ha sido la más difícil de escribir, en especial esos momentos en los cuales no sabido cómo continuarla, prometo que traeré más diversión en sus vidas,sigue gustandome escribir, pero viene un año muy difícil, aun así... GRACIAS <3


Hijo de la Luna: Capítulo 32



Feliz navidad y prospero año nuevo <3

jueves, 31 de octubre de 2013

Hijo de la Luna: Capítulo 28

Capítulo 28.

 

“Hay cosas que jamás lograrán controlarse, como los sentimientos (Parte 2)”

 

 

 

Minho había entrado a la oficina luego de que Junsu con una sola mirada le dijese que estaba bien, que no le preocupara la presencia de Yoochun, él se las arreglaría y él confía en Junsu y sus palabras.

 

 

- Minho…

 

La voz de Siwon sonó débil, tan dolida.

 

 

- Hola… hyung.

 

 

 

*******

 

 

Luego de que Minho entrara a la oficina del mayor, se hizo aquel silencio incómodo entre el pelinegro y él, uno que la verdad, jamás creyó que se crearía entre ambos.

 

 

- Junsu… yo… -Yoochun comenzó a decir apenas, sin saber cómo tratarle, ni qué decir, tenía unas ganas de salir corriendo y no tener que verle.

 

- En la azotea. –Pidió Junsu, para él, Yoochun era como un libro abierto, sabía bien las pocas ganas que éste tenía para hablarle.

 

 

Hay cosas que es mejor simplificarlas y ya no mortificarse, ese día le diría adiós aquella persona, aun si eso no es lo que quiere, aun si su corazón le grita que le reproche todo, que no actúe de manera tan madura.

 

Caminó a paso lento para subir las escaleras, tratando de retrasar un poquito, aquella despedida para quedarse con un algo más de recuerdos, a pesar de que fuesen tristes, quería sentir un poco más la compañía del pelinegro.

 

Cuando salieron hacia la azotea el viento meció sus rojizos cabellos, mostrando aquella imagen frágil ante los ojos del mayor.

 

 

- Supongo que ahora puedes hablar… -Musitó Junsu, parado de lado.

 

- No sé cómo decir las cosas. –Respondió Yoochun con sinceridad, bajando la cabeza, en ese momento ya no quería seguir mirando al menor… Había olvidado aquella aura que siempre le rodeaba: Tan misteriosa y solitaria, pero a la vez tan atractiva y cautivadora.

 

- ¿Hay alguien más? – Junsu miró hacia el frente, con sus brazos a cada lado de su cuerpo, mordiendo su labial inferior en señal de nerviosismos, con el corazón latiendo rápido, sin ganas de escuchar ni una respuesta a su cuestionamiento.

 

- Sí… -La respuesta de Park hizo eco en los oídos del menor, quien cerró fuertemente sus ojos tratando de retener las lágrimas, no iba a derrumbarse frente a nadie, menos frente a él. –Él me necesita...


Junsu sonrió suave y abrió sus ojos, él también le había necesitado, había llorado por noches enteras por poder si quiera tener una sola palabra... él le necesitó... justo, igual como ahora le estaba necesitando su ya desesperado corazón, pero a Yoochun no le importaba, dejaba entre ver que jamás le importó... Entonces, ¿Para qué seguir creyendo que en algún momento aquel chico le entienda? No había caso en si quiera albergar una mínima esperanza, y así lo haría. Porque esto iba más allá del amor que sintiera por el pelinegro, dejarle de esa manera, con los sentimientos en manos y un montón de dudas solo demostraba que el mayor no sentía realmente “amor” hacia él, que había caído en sus palabras, había caído como un idiota enamorado… le dejó ir más allá de lo permitido. No, no había vuelta atrás.

 

- Cuida bien de él, entonces. –Su voz fue suave, si Yoochun pensaba que habían cosas más importantes que si quiera pedirle disculpas por haberle dejado, sin palabra alguna de por medio, entonces no había necesidad de seguir esperando. -Yo haré de cuenta que esto jamás pasó.

- Junsu... –Yoochun quiso decir algo, levantarle los ánimos, quitar aquella sonrisa melancólica por una tranquila… Quería por todos los medios evitarle tristezas, irónico, pues en ese instante le dejaba entre ver que estaba interesado en otro.

- Tranquilo, ya me hice a la idea de esto… Tuve muchos días para hacerlo… –Junsu le miró sonriente, aun si por dentro estaba destrozando, eso era algo de él, de nadie más y mucho menos de Yoochun, a nadie más que él tendría que importarle su tristeza. –Desde un principio esto nada más era algo pasajero…


Yoochun le miró algo desconcertado. Esas palabras dejando un vacío angustiante en su pecho.


- Solo que yo di paso libre a otras cosas… Me dejé llevar por palabras, que ahora veo eran vacía. Siempre he sido algo torpe para estas cosas. Creí que las promesas habían sido importantes para ambos lados y no fue así. –Le recordó al pelinegro sus primeros acercamientos, las promesas hechas cuando se aventuraron a tener esa relación, sin quitar su sonrisa aun si sus ojos le traicionaban y mostraban lo lastimado que estaba. –Ya obtuviste de mí lo que quería y es hora de despedirse. Al final de cuenta pasé a estar en tu lista. ¿No? –Y no pudo evitar cierto reproche salir de sus labios, era humano, algo como eso era normal.

Yoochun negó, eso no era verdad, aun si ahora quería terminarle, él jamás el consideró como una conquista pasajera. - Eso no ciert…

- Lo es, por donde trates de mirarlo… es lo que parece. –Le cortó Junsu. –No te justifiques, la hora de las explicaciones pasó hace un par de semanas. –Junsu en ese momento se negó a escuchar si quiera una explicación... había esperado mucho y obtenido nada.


Soltó un leve suspiro, para luego sonreír al menos había en ese momento una despedida, una que podría recordar para tener siempre en la cabeza que entregar su propio corazón a alguien, era peligroso y que era mejor no arriesgarse, no era bueno bajar de aquel modo la guardia.

Al fin de cuentas él era el idiota, nadie más… por no hacer caso de lo que su cabeza decía por dejar que su corazón mandara por sobre todo. Porque nunca el amor del pelinegro le perteneció, y lo sabe bien, él dio su corazón a cambio de nada.


- Adiós…


Y lo peor es que ni si quiera podía irse con el corazón en mano, se iba con rastros de él, que ni siquiera podía sentir como propio.


- Adiós... –Terminó por decir el mayor.


Y graciosamente, esa palabra dicha de los labios del pelinegro terminó de quebrarle por completo. Se quedó ahí parado, en la azotea viendo como Yoochun se volteaba y le dejaba ir. Para el mayor era fácil dejarle, solo él quedaba con el corazón destrozado.


- Igual como aquella vez... –Murmuró recordando vagas imágenes de su pasado, él siempre lo supo, él jamás tuvo un “Por siempre” ni un “Nos volveremos a ver” como el resto de sus hermanos. Soltó un leve suspiro acongojado, tenía tantas ganas de llorar, solo que justo en ese momento se vio más solo que de costumbre, no había nadie que pudiera brindarle si quiera un hombro el cual mojar con lágrimas.

 

 

******

 

Parque.

 

 

Changmin estaba ahí, caminando con un rumbo fijo en su mente. Observó a su alrededor… cerca de este mismo parque había visto por primera vez a su hijo, a su Yoogeun. Esa vez había sentido como parte de su ser se completaba, había sido tan extraordinario para él aquel encuentro, era uno de sus mejores recuerdos… El día que conoció a Yoogeun.

 

El día en que conoció a su hijo… a ese ser adorable que se había ganado su corazón con creces.

 

 

******



- Minho. –Junsu llamó al menor cuando bajaba por una de las escaleras.


El menor volteó su mirada junto con su hermano mayor que en ese momento no le soltaba y le apachurraba con fuerza. Aquella imagen a Junsu le hizo sentir un porciento mejor, al menor había un mejor panorama para Minho y para su hermano Heechul.


- ¿Qué harás ahora? –Preguntó mostrándose tranquilo, como si en verdad nadie le hubiese roto el corazón en mil pedazos.

- Iré por, Yoogeunnie. ¿Irás a ver a Heechul hyung? –El abrazo de Siwon se hizo más fuerte.

Junsu asintió levemente con la cabeza. –Debo reemplazar a Kibum. 

- ¿Puede ir mi hyung contigo? –Preguntó Minho con cierto rostro infantil.

Junsu llevó su mirada al mayor y le sonrió –Claro, no veo por qué no pueda.   


Siwon soltó un leve suspiro al escuchar la respuesta del pelirrojo, ahora todo estaba dispuesto a que pudiera ver al chico peli anaranjado.


- Todo irá bien, si realmente quieres, Siwon ssi. –Musitó Junsu con una sonrisa sobre sus propios labiales. Siwon le observó, entendía algo más el motivo por el cual Yoochun se había fijado en ese chico, tenía una mirada tan tranquilizadora, así como todo lo que le rodeaba.

- Muchas gracias, por todo… -Respondió Siwon a aquel chico pelirrojo.

- ¿Podemos ir ahora? Kibum tiene que irse luego. –Comentó sonriente, además necesitaba pronto conversar con Siwon, pues veía en él tantas dudas.

- Ok, vamos. Minho te dejaré en la escuela de Yoogeun.


Minho negó a las palabras de su hermano, necesitaba ir lo antes posible hasta el hospital a ver a Heechul, entre menos demorase será mejor para ambos.


- Vayan ahora al hospital, entre menos demoren será mucho mejor. Yo puedo tomar un taxi.


Y los mayores asintieron. Minho tomó un taxi y ellos se fueron a paso raudo hasta el hospital para salvar la vida de Heechul.


- No dudes de tus sentimientos, Siwon ssi. Nada está perdido. –Comentó Junsu con voz afable. –Heechul te está esperando, créeme. Más que nadie sabes cómo es. Heechul se muestra de cierta forma, como un chico frío que no perdona nada, pero al contrario de ello él es un chico cariñoso, tierno que es muy fácil de dañar.

- Junsu ssi… -Siwon dio una leve mirada hacia el menor.

- Si tienes la oportunidad de amar y ser amado, no lo dejes ir… Heechul es el indicado, y tú eres el indicado para él.

- Ahora entiendo por qué Yoochun se enamoró de ti. –Dijo Siwon mientras conducía, con una sonrisa tranquila en sus labios. –Me alegra que hayas llegado a la vida de ese idiota, ya me estaba hartando de que solo se la pasaran en fiestas y ligando por ahí. –Siwon hablaba con tranquilidad, sin percatarse de cuan dolorosas eran esas palabras para Kim, porque Junsu no lo niega, le duele en el alma haber terminado con Yoochun, le duele en alma porque siente que ha sido traicionado de nuevo, y una pena de anteaño se propaga en él y le hace sentir aun peor.

- Hablas de él como si jamás se hubiese enamorado. –Comentó Junsu, mirando con aire despistado por la ventana lateral de su asiento.

- Pues que yo sepa, jamás lo ha hecho.


Junsu cerró sus ojos un momento, como le gustaría que eso haya sido verdad, que el corazón del pelinegro jamás haya pertenecido a otro… pero la realidad era distinta, y tal pareciera que jamás logró tener el corazón de Yoochun.


- Solo espero que no lo dañes, Yoochun es muy frágil, idiota… no lo negaré, pero es frágil. –Junsu abrió sus ojos y miró al mayor un momento.

- Jamás lo dañaría, para mí es importante su felicidad… a costa de todo, para mí Yoochun es importante. –Y esa era otra verdad.


¿Por qué tampoco quiso espetarle el hecho de haberle dejado solo en estos días tan difícil para su persona? La respuesta era simple… Yoochun no sabía manejar situaciones de estrés, tampoco era bueno confortando a alguien, era fácil dañarle… mínimos detalles le desestabilizaban, era tan fácil confundirlo. Era una persona que jamás ha alcanzado una estabilidad emocional real, es por eso que no iba a hacer nada para dañarle.


- Te creo, Yoochun tiene suerte. –El menor sonrió sutil, aunque realmente no sabía si Park tenía no suerte, cuando hablaron hace tan solo un momento… pudo ver que su corazón estaba afligido, pero no por él ni por el hecho de que estaban terminando la relación, era por esa persona dueña del su corazón la que dañaba al pelinegro.

- Nunca te alejes de él, Siwon ssi… Yoochun, realmente siempre necesitará de ti.

- No criamos juntos, hemos estado para el otro siempre y espero que sea así por otro “siempre” más.

El pelirrojo respiró hondo, eso al menos le dejaba tranquilo, sea lo sea que esté dañando al pelinegro, no iba a estar solo para enfrentar aquel dolor.

Aunque realmente no supiera que el causante de ese dolor era aquel chico a su lado que iba a enmendar el daño hecho a su hermano.


*****


Jardín Infantil.
RainBow.


- Aquí por favor. –Dijo Minho con una sonrisa animada, se sentía tan tranquilo luego de haber hablado con su hermano para solucionar aquel problema, aquel mal entendido que por poco y le cuesta a su única familia. –Gracias. –Salió del taxi luego de haber pagado el costo del viaje.

Respiró hondo, estaba sopesando nuevamente lo de volver a Japón, la verdad es que era tentador el irse, el poder descansar de todo lo que ha tenido que sufrir ese casi medio año que ya llevaba en Corea. El tener que enfrentarse a tantas cosas le tenía agotado…

Pero también estaba el hecho que si volvía a Japón, Yoogeun perdería toda oportunidad de ver a su appa.


- Pero él no sabe que Yoogeun es su hijo… él ni si quiera lo cree. –Musitó con voz baja.


Tenía muchas cosas en la cabeza que solo lograban agotarle… es que… ¡Por Dios! Changmin algún día formaría a su familia y él simplemente se iba a destrozar, porque era él… era aquel chico que cuando eran pequeños le confortó con cariñosas palabras para que no se sintiera mal, para que no pensara que sus padres no le quería… era quien le dio ánimos para seguir superándose ante todo, era su primer amor, su primera vez, el padre de su más grande tesoro. ¿Por qué no podrían ser las cosas más fáciles? ¿Por qué no mejor se enamoró de una linda chica y que esta correspondiera sus sentimientos? ¿Por qué debía enamorarse de su mejor amigo? De un imposible… que se quedaba en eso, en un imposible…

No era justo y lo sabía, pero jamás creyó que podría embarazarse, siempre creyó que esas cosas solo pasaban en la ficción: Un hombre en la vida real no puede concebir una vida.

Pero él, no era cualquier hombre. Era, como Junsu siempre le decía: Un hijo de la Luna. Una especie de leyenda pues podía concebir una vida.


- ¡Omma! –Un hermoso gritito llegó a sus oídos, sacándole de aquel mundo lleno de dudas, miedos y pesares. Ese ser podía sacarlo de la depresión más fuerte con solo oír su voz.

- Bebe… -Le sonrió tierno, acuclillándose para poder besar su frente. - ¿Cómo estás, hermoso? –preguntó Minho con una adorable sonrisa, tan adorable como la de su hijo.

- ¡Bien~! Hoy jugué mucho con Minha~ y me dio galletas y yo le di pastelitos de tío JiJi. –Contó su bebito todo emocionado porque tenía nueva amiga.


Minho le contempló sonriente, Yoogeun era tan lindo, inteligente y adorable… no puede negar que a veces le sobrepasa y le quita todas las energías, pero era un niño… uno hermoso que le ayudó día a día a no rendirse por nada del mundo.


- ¡Changmin hyung!


¿Changmin? ¿Dónde? Esperen… aquel gritito había sido de su hijo… ¡Su hijo! Aquel que ya no estaba frente a él contándole la historia sobre las galletas de tío JJ.


- ¡Yoogeun! –Se levantó de golpe, viendo que su hijo llenado de besos el rostro de Changmin, ese que le abrazaba tan aprehensivamente, que sonreía feliz, orgulloso, lleno de un sentimiento que él reconoce sentir cuando tienen a su bebe entre sus brazos. –Changmin ssi… ¿Qué hace aquí?

Changmin miró a Minho sonriente, esto era algo bueno, verles a ambos justo en ese momento.


- ¿Te parece aceptar una cena? –Pregunta con una sonrisa sobre sus labios. Minho le miró confundido “¿Aceptar una cena?” ¿Qué significaba eso?

- ¿Qué? –Preguntó con confusión. ¿Qué estaba pensando Changmin?

- ¿Tienes problemas para escuchar? –El sarcasmo de Changmin llegando justo en el mejor momento, como siempre, no pudiendo aguantarse.

- El que parece tener problemas es otro. ¿Estás sufriendo de algún tipo de enfermedad que vienes aquí a pedir aquello? –Ese podía ser el único motivo por el cual el mayor podría invitarle a cenar, pues… la última vez que se “dirigieron” la palabra él se ocupó de dejarle en la mejilla una marca rojiza hecha por su mano diestra.

- Necesito hablar contigo… -Musitó algo más suplicante, él tenía que arreglar su situación con el menor, con su hijo… Le iba a dar un ataque si no lo hacía pronto, si dejaba pasar más tiempo estaba seguro que los perdería y para siempre.

- No veo tema del cual desees hablar conmigo, si es algo referente al trabajo, haga el favor de hacerlo por medio de la vía correcta, hable con mi secretaria y acordamos una cita laboral. –Respondió Minho, con un tono profesional, escondiendo el chiquillo débil y vulnerable que era. –Ahora si me disculpa, debo retirarme con mi hijo.

- ¡No! –Minho y Changmin miraron sorprendido al pequeño, ese que se aferraba con fuerza al más alto. –No te vayas hyung… omma… que no se vaya…


Choi sintió que el pecho se le oprimía… ¿Tanto quería Yoogeun a Changmin? ¿Qué iba a hacer? Desde un principio debió prevenir esta situación, esto era solo su culpa, de nadie más, todo el sufrimiento de su hijo era culpa de él… ¿Qué clase de padre era si privaba a su hijo de su appa?


- No me he ido… ¿Quién dijo eso? –Y se hizo escuchar la voz aterciopelada de Changmin, ese que abrazaba afectuosamente al menor. –Yo jamás dejaría a Yoogeun. ¿Entendido?


Las cosas siempre podían ser un poco más complicadas, Minho lo sabía…


- Está bien… acepto la cena… -Musitó bajo, esperando que Changmin haya escuchado sus palabras. –Pero solo lo hago por Yoogeun.

- Gracias…

Minho podría admitirlo o no, pero justo en ese momento, en donde eran solamente ellos tres… se sentía bien tranquilo, como si esa situación fuese lo correcto.



*****


Hospital de Seúl.


- Wooyoung ah. –El nombrado volteo, sonriendo sutilmente al ver a uno de los hermanos de doctor Kim.

- Junsu ssi… ¿Quiere ver a su hermano? –Preguntó de manera amable, y es que Junsu le caía bien, pues le hacía sentir tranquilo.

- Por favor, necesitamos hacer algo. –El menor le miró curioso.

- ¿Necesitamos? –Junsu asintió, llevando su mirada hacia Siwon, que le esperaba sentado en una de las bancas dispuestas en el lugar. –Oh… comprendo. Claro, vengan.


Junsu le hizo una pequeña seña al mayor la cual fue entendida por su receptor de inmediato pues éste procedió a levantarse de su asiento y caminar hasta él, con semblante nervioso, eso se notaba… Junsu sonrió algo enternecido.


- Siwon ssi… si sus sentimientos son reales, aun con lo orgulloso que pueda ser mi hermano, estoy seguro que le creerá, que le entenderá y de que estará feliz de tenerle a su lado. –Choi le miró curioso, porque él necesitaba esas palabras, necesitaba sentir que no se estaba equivocando de nuevo y Junsu lo supo.

- Gracias, Junsu ah… -Dijo el mayor tomando sutilmente la mano izquierda de Junsu, obteniendo un sutil sonrojo tímido por parte de éste.

- De nada, ahora entremos. –Musitó cuando Wooyoung les daba acceso a la habitación de su hermano mayor. –Chullie ah… -Murmuró bajito, caminando hasta su hermano para tomar una de sus manos y besar sus nudillos con cariño. –Te daré un regalo, hermanito… -Musitó llevando la mano de su hermano hasta su pequeño para darle algo de su energía vital, para darle algo más de conciencia a su mayor. –Te amo, hermano. Así que… no seas testarudo, ni un idiota… Como omma decía… “No desaproveches la oportunidad de amar ni de ser amado, ésta no viene seguido… y tú mereces ser feliz”


Siwon le miró curioso, y es que luego de que Junsu se llevara la mano del mayor hasta el pecho los labios de ese peli-anaranjado tomaron algo más de color.


- Siwon ssi… si quiere hablar con mi hermano y que éste le escuche tome su mano y hable con sinceridad. –Dijo Junsu, soltando con delicadeza la mano de su hermano. –Vendré más tarde, Chullie ah… -Dice en tono afectuoso, regalando un sutil beso en la frente de su hermano. –Les dejo solos, si necesita algo, estaré afuera.


El menor de los Kim se levantó del lugar en el que estaba, emprendió su marcha hacia la puerta regalándole de paso una sonrisa confortable a Choi procediendo a dejar a solas con su hermano mayor.

Siwon se quedó sin moverse por unos segundos, viendo con mayor claridad el cuerpo de su peli anaranjado. ¿Por qué estaba así? Dio unos cuantos pasos hacia el mayor. ¿Cuánto misterio ocultaba aquella figura tendida en esa cama.


- Heechul… -Murmuró con suavidad el nombre del mayor. Tomó asiento en donde antes hubo estado Junsu. Delineó con delicadeza el dorso de la mano de su chico antes de atreverse a tomarla entre sus manos. - ¿Qué te he hecho? –Musitó bajito… - ¿Cómo puedo saber que me escuchas…? –Preguntó al aire y es que estaba confundido, algo aturdido por tener que verle de aquel modo.

¿Cómo podría explicarle que sus sentimientos eran reales? ¿Qué lo que pasó con aquella mujer solo fue confusión? Es que no era fácil llegar y aceptar sus sentimientos… sentimientos que son para otro chico.

- No puedo decir que estoy confundido… siempre he sabido a quien amo, a quien quiero desesperadamente a mi lado… es solo… -Soltó un leve suspiro. - ¿Cómo puedo ignorar lo que mi familia quiere? ¿Cómo se hace? ¿Cómo puedo tener algo contigo si no puedo prometerte que todo estará bien?

Y recordó las palabras que Minho le dijera antes…


Flash Back.


- Minho… -Musitó con voz débil y dolida. Sinceramente no esperaba verle ahí, no creía que fuese Minho quien viniera hasta él, cuando debía ser al contrario.

- Hola… hyung. –Saludo bajo, algo tímido, sin tener a ciencia cierta lo que debería decir. - ¿Molesto?

- ¡No! –Respondió rápidamente al mayor. Si Minho había decidido venir era por algo, no podía desaprovechar la oportunidad de hablar con su hermano menor.

- Bueno… entonces… ¿Podemos hablar? –Preguntó con cierto tono reticente. Aun le dolía el hecho de que no le haya creído, pero confiaba en su hermano, por ese motivo había decidido venir.

- Claro que sí… -Siwon se levantó de aquella silla tras su escritorio y se encaminó a uno de los sillones que estaban dentro de la oficina. –Toma asiento. –Pidió con tono educado.

Minho no se hizo esperar y se sentó frente al mayor. Las preguntas que rondaban la cabeza de Minho eran simples, dada a la situación en la que estaban.


- ¿Sigues desilusionado de mí? –Esa era la primera pregunta.

Siwon le miró con preocupación, la respuesta era obvia y debía dar un buen argumento del por qué.

- No lo estoy… y cuando dije que lo estaba, me he equivocado, Minho. –Respondió con sinceridad al menor, ese que surcaba una pequeña sonrisa por su respuesta.

- ¿Nos sigues queriendo? –Esa era la segunda pregunta.

- Querer es poco, Minho. Yo los amo, eres mi dongsaeng, mi único hermano… Yoogeun mi adorable sobrino, quererles sería poco.

- ¿Puedo seguir confiando en que estarás a mi lado? –Tercera pregunta.

- Para siempre. –Respondió sin pensar el mayor.

- ¿Sigues con esa mujer? –Cuarte pregunta, muy importante.

- No, ella es un gran error, ni si quiera siento algo por ella… fue solo… -Suelta un leve suspiro.

- ¿Padre te está presionando? –Preguntó con preocupación. Siwon se notaba algo agotado y agobiado.

- Lo está…

- Lo supuse… -Musitó el menor. –Hyung… La verdad no sé qué pesos debas asumir producto de la presión que genera padre en ti por ser su primogénito y único hijo. –Siwon le miró triste por aquel “único hijo”. –Pero… realmente padre no es nada sin ti, todos sus socios te conocen y conocen mejor que él tu trabajo, él depende de ti… -Suelta un pequeño suspiro. –Pero tu corazón, es tuyo, tú ves a quién quieres amar, no él.

- No es fácil, Minho… -El menor sonrió sutil.

- Pero tampoco imposible.

Minho se levantó de su asiento para ocupar un lugar al lado de su hermano y de ese modo poder abrazarle.

- Siwon… Debes vivir tu vida. Padre no estará siempre, lamentablemente… al igual que madre. Cuando ellos se vayan, tal vez sea demasiado tarde para hacer lo que quieras y con quien quieres.


El mayor sopesó sus palabras, él tenía razón… no podía seguir de aquel modo ignorando lo que su corazón decía, aun si no era fácil, si era inteligente… podría encontrar una solución.

- No ignores lo que sientes por Heechul… menos cuando él te necesita tanto en éste momento. –Comentó Aun abrazado a su hermano.

- ¿Eh? –Siwon le miró confundido… ¿Cómo Minho sabía aquello? ¿Y a qué se refería con eso de que Heechul le necesitaba? - ¿De qué hablar, Minho?

El menor levantó la mirada, encontrándose con aquello ojos preocupados. –Heechul está en coma, en el hospital de Seúl… él te necesita más que a nadie en éste momento.


El corazón del mayor dio un vuelvo doloroso… ¿Qué Heechul estaba qué? Eso tenía que ser una broma, su peli anaranjado no podía estar en un hospital.


- Según lo que dicen los doctores él necesita más que nunca del apoyo de las personas que necesitan… Y Heechul hyung te necesita mucho, hyung.

- ¿Qué?

- Por favor… -Minho apretó la mano diestra del mayor para hacer entrar en razón.

- Quiero ir a verle… ahora… -Pidió Siwon viendo a su hermano con preocupación y añoranza.

- Claro, su hermano menor está aquí. Así que vamos. –Minho se levantó del asiento y jaló a su hermano haciendo que éste también se levantara.

Fin del Flash Back.


Siwon dio un suspiro, mirando fijamente el cuerpo del mayor.


- ¿Es demasiado tarde para decir lo que siento por ti? –Toma una de las manos del peli rojo y la lleva a hasta sus labios para besar sus nudillos. –Quiero creer que aún tengo tiempo… -Respiró hondo, aferrándose un poco más a la mano del mayor. –Quiero… quiero que me des una oportunidad más de estar a tu lado, por favor… Quiero demostrarte que puedo hacerte feliz, de que… todo este tiempo… de verdad entre tú y yo… ha habido algo especial, importante, para ambos… Heechul… Si despiertas… ¿Me dejas ser tu hombre?


Luego de aquella última pregunta aquella mano que Siwon sostenía comenzó a moverse, al igual como esos parpados que comenzaba a abrirse.


- Realmente… detesto ser débil…


Y Siwon miró sorprendido… porque Heechul había despertado… ¡Había despertado! Aun si no entendía por qué estaba completamente emocionado, su peli anaranjado volvía en razón, volvía a mirarle con esos ojos tan cortantes y profundos que tanto él amaba.


- Me has tenido pendiente de un hilo…



Heechul solo sonrió un poco por esas palabras dichas por el menor, es que el miraba con ojos cristalizados y emocionado porque él había despertado.